A fondo

Un paso hacia ligas más viables

El fútbol llevaba años mostrándose incapaz de llegar a un acuerdo para centralizar la venta de derechos televisivos. El pasado miércoles, el sector estuvo a punto de conseguirlo al fin, pero no fue posible. Las negociaciones han dado lugar a dos grupos.

Al primero, liderado por el Real Madrid y el FC Barcelona, se han sumado 13 clubes de Primera y tiene el apoyo de otros 18 de Segunda. Los encuadrados en este grupo negociarán sus contratos de forma individual, aunque posteriormente los pondrán en común y redistribuirán el dinero. El segundo grupo, el de la clase media (Sevilla, Villarreal, Athletic, Real Sociedad, Espanyol y Zaragoza), negociará sus acuerdos colectivamente, al sentir que sus intereses no son representados por la mayoría.

Quizás dure años, pero parece claro que tarde o temprano los clubes de fútbol están condenados a llegar a un acuerdo. "Si observamos todas las grandes competiciones que tienen un éxito empresarial, como la NBA o el modelo en el que se fija el fútbol, la Champions League, todas ellas optan por la centralización de los derechos". Son las palabras del presidente de la Euroliga de baloncesto, Jordi Bertomeu, un directivo que ha sacado adelante un modelo de negocio inédito en Europa (la competición es una empresa propiedad de los clubes que funciona de forma independiente respecto de reguladores como la FIBA).

Se critica duramente el rescate de la banca, pero no el de los clubes de fútbol

También operan de esta manera la Premier League británica, la mayor competición futbolística de clubes por cifra de negocio, y obtiene por ellos unos 879 millones de euros. El Calcio hace lo propio y se garantiza unos ingresos de 900 millones, al igual que la liga francesa o la Bundesliga alemana. El grupo del Madrid y el Barça aspira a unos 800 millones el año 2014/2015. Un 34% iría para los dos grandes, el 11% para el Atlético y Valencia, el 45% para el resto de Primera, un 9% para los de Segunda y un 1% para los descendidos.

Al margen de las cifras, el movimiento de los clubes puede interpretarse como un intento de racionalizar la caótica industria del fútbol. El primer paso para ello ha de ser distribuir de una forma equitativa la principal partida de ingresos. Este paso, en un mundo ideal, conllevaría la progresiva reducción de la deuda y que se reduzca el número de procesos concursales entre entidades.

Algo de eso habrá, sin lugar a dudas. Más dinero significa por lo general más posibilidades. Sin embargo, defender esta hipótesis parece más una sobredosis de buena fe que un modo de pensar apegado a la realidad. Por que para ello habría que recortar los gastos, algo para lo que haría falta una racionalidad que el empuje de los aficionados y los ensueños de los gestores hace imposible. El aluvión de millones que trajo la llegada de la televisión de pago en los noventa solo condujo a más deuda. De igual forma que la ley del deporte aquella década no impidió deudas que se cuentan en miles de millones.

Resulta curioso en una época marcada por las durísimas críticas hacia los multimillonarios rescates a la banca por parte de Gobiernos e instituciones financieras que los mismos que despotrican contra estas subvenciones reclamen (a veces activamente, casi siempre con su silencio) que ayuntamientos o comunidades autónomas mantengan con vida mediante dinero público las aventuras de empresarios que no suelen mostrarse tan ligeros con las finanzas de sus empresas.