Visitó India, Indonesia, Corea del Sur y Japón

Obama acaba su gira asiática

El presidente de EE UU, Barack Obama, concluyó hoy con una visita al Buda de Kamakura (Japón) su gira por cuatro países de Asia en la que cosechó logros en la proyección de la imagen de su país en el continente y reveses en sus objetivos económicos.

La etapa ponía de manifiesto algo que quedó en evidencia a lo largo del viaje: el uso de su historia personal para promover un mejor entendimiento con una región del mundo que concentra la mitad de la población y la riqueza mundial.

El presidente estadounidense visitó India, Indonesia, Corea del Sur y Japón en un viaje que tenía como objetivo tanto reafirmar la implicación de EE UU en el continente frente a la ascendencia de China como abrir más mercados en Asia y reforzar la posición económica de su país.

La Casa Blanca, por boca de su consejero de Seguridad Nacional, Tom Donilon, asegura que logró todas sus metas: "profundizamos nuestras relaciones con nuestros socios y aliados, desarrollando al mismo tiempo una relación constructiva, positiva con China".

Aunque los logros son parciales. En India, anunció nuevos contratos para exportaciones clave hacia ese país.

En su paso por Indonesia sí tuvo ocasión de conectar con el pueblo indonesio, y lanzar un mensaje al mundo musulmán, con un discurso desde la Universidad en Yakarta en el que proclamó, entre aplausos, que "pulang kampung nih" ("he vuelto a casa") e insistió en que EE UU no está en guerra contra el Islam.

Tras el éxito de las dos primeras etapas de su gira, comenzaron los reveses, durante la etapa surcoreana.

Obama y el presidente surcoreano, Lee Myung Bak, se habían trazado el objetivo de cerrar un tratado de libre comercio entre los dos países pendiente de ratificación desde 2007 y que EEUU considera esencial para promover sus exportaciones y crear puestos de trabajo. No lo lograron a tiempo.

El presidente estadounidense se vio obligado a defender en Seúl la decisión de la Reserva Federal de inyectar 600.000 millones de liquidez en la economía, que había suscitado críticas por su impacto en la cotización a la baja del dólar.

Y no consiguió que en la reunión del G-20, el evento clave de esta gira, las mayores economías del mundo formularan medidas concretas para atajar los desequilibrios por cuenta corriente o un lenguaje firme contra la política monetaria china, que EE UU considera que mantiene artificialmente el yuan por debajo de su valor real.

La economía volvió a ser el tema central de la última etapa de su viaje, Yokohama en Japón, para participar en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), que dio un impulso a la creación de un área de libre comercio para esa región.

Ahora el presidente, que volverá a viajar a finales de esta semana para participar en las cumbres de la OTAN y UE-EEUU en Lisboa, parte de regreso a casa, donde le espera un panorama complicado tras las elecciones legislativas que dieron la victoria a los republicanos el pasado día 2.

El jueves, Obama ya mantendrá una nueva reunión con los líderes republicanos en el Congreso.

Y tendrá que determinar una hoja de ruta para sacar adelante sus inmediatos desafíos: conseguir la aprobación, en la sesión de transición del Congreso antes de enero, del tratado de desarme nuclear con Rusia START y llegar a un acuerdo con los republicanos sobre recortes de impuestos.