Europa pierde influencia en el G-20

Han caído los dos. Así se llama una magnífica canción de Radio Futura que voy a enviar a los líderes que tenemos en Europa, de Barroso a Van Rompuy, pasando por el señor Trichet y los líderes sindicales. Se la voy a enviar junto con una noticia que tengo la sensación de que les ha pasado totalmente desapercibida -lo cual no me extraña- pero que también ha pasado desapercibida para la mayoría de analistas económicos y financieros, lo cual sí que resulta chocante: Europa ha perdido dos puestos en el G-20.

Lo importante no son los asientos en sí. En mi modesta opinión, el G-20 no sirve para mucho y Europa ni pierde ni gana por tener más puestos. El problema está en lo que significa esta medida, que podría resumirse en que los europeos cada día pintamos menos en la economía internacional, mientras que los países emergentes cada día más. Y también sus poblaciones, señores líderes sindicales, que están dispuestas a trabajar de sol a sol para mejorar su nivel de vida. No digo yo que hagamos lo mismo ni que perdamos los avances sociales que hemos conseguido después de años de lucha y sacrificio. Lo que digo es que, si queremos mantener esos logros, tenemos que espabilarnos, y la fórmula no es subir los impuestos. El enemigo no son los malvados empresarios, ni los ricos de nómina e IRPF, sino el hecho de que nuestros líderes carecen de un plan para luchar en una selva en la que ha entrado una tribu muy guerrera.

Podemos competir. Con inteligencia y trabajo podemos encontrar nuestro sitio en la selva que es la economía global, como lo han encontrado los empresarios alemanes, que han sabido fabricar cosas que los chinos no pueden hacer en casa (lo cual no es fácil) y deslocalizar la producción para competir también en costes; o los americanos, que inventan algo tan exportable como el iPhone. O los deportistas españoles en lo suyo. Pero hasta que nuestros líderes no entiendan eso, seguiremos sin recomendar España como inversión. Llevamos ya varios años siguiendo esa estrategia y desgraciadamente se ha demostrado acertada. Nunca pensé que algún día sentiría haber acertado en una recomendación. Pero hay algo peor: voy a seguir acertando.

V. Alvargonzález. Director General de Profim