Análisis

Un repunte de los precios que no marca tendencia

Los precios de consumo repuntaron dos décimas en tasa interanual en octubre, según los datos publicados ayer por el INE. La subida coloca el IPC en el 2,3%, un nivel de inflación notable para una situación económica caracterizada por el estancamiento. Pero el encadenamiento alcista de los últimos meses no debe llevar a engaño: los datos están influidos por la subida del IVA, que entró en vigor el 1 de julio (por tanto, no afectaba a las cifras del año pasado, creando un escalón estadístico) y por otras decisiones gubernamentales.

En concreto, en el mes de octubre los precios relacionados con la vivienda aumentaron un 5,4%, impulsados por el aumento de la tarifa eléctrica, que se había mantenido estable el año pasado. La vivienda explica, por sí sola, el 70% de la subida del IPC interanual. Además, el transporte, con un avance del 6,9%, sigue achacando las subidas de precios petrolíferos.

Así las cosas, los fundamentos básicos de los precios están lejos de avanzar una espiral inflacionaria, como demuestra el hecho de que la inflación subyacente se mantiene estabilizada en el 1,1%. El consenso de los centros de análisis privados agrupados en el panel de Funcas apunta a una inflación media del 1,6% para este año y del 1,4% para el próximo, un comportamiento de precios que puede calificarse de idóneo según los baremos que marca el Banco Central Europeo. La economía española tiene muchos focos de preocupación, pero no parece que la inflación deba ser uno de ellos. Más bien, el alejamiento de fantasmas deflacionistas que sí acechan a otros países puede tomarse como un respiro.