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La UE presionará mañana al Gobierno para que renuncie al español en la patente comunitaria

Los ministros de Industria de la Unión Europea se reúnen mañana de forma extraordinaria con el objetivo de presionar a España y a Italia para que renuncien a sus respectivas lenguas en la futura patente comunitaria -que sólo se traducirá al francés, inglés y alemán- y permitan así alcanzar un acuerdo político tras una década de negociaciones, informaron fuentes diplomáticas.

Se trata del "último intento" para llegar a un acuerdo sobre la patente, que exige unanimidad, según ha avisado la Comisión Europea. En caso de que no alcance un compromiso, se examinarán otras opciones como la posibilidad de lanzar una 'cooperación reforzada', es decir, de permitir que los países que quieran avancen en solitario y dejen atrás al resto.

Reino Unido, Austria, Irlanda, Países Bajos y Suecia son partidarios de esta alternativa.

El Ejecutivo comunitario ha propuesto que la patente comunitaria se examine y se conceda en inglés, francés o alemán, dejando fuera al resto de lenguas. La patente concedida se publicaría en una de estas lenguas y esta versión sería el único texto auténtico, esto es, jurídicamente vinculante. España e Italia rechazan este plan porque consideran que margina al español y al italiano.

En la actualidad, una patente europea validada en trece países puede costar hasta 20.000 euros, de los cuales casi 14.000 euros corresponden a las traducciones, lo que hace que sea más de diez veces más costosa que una patente americana, cuyo precio aproximado asciende a 1.850 euros, según los datos de Bruselas.

Esta situación obstaculiza la investigación, el desarrollo y la innovación y va en detrimento de la competitividad europea, señala la Comisión.

La presidencia belga ha presentado una serie de propuestas de compromiso para tener en cuenta las preocupaciones lingüísticas de España. La última de ellas obliga a que, durante un periodo transitorio prolongado, las patentes concedidas en inglés se traduzcan a otra lengua oficial de la UE, que podría ser el español o el italiano. Sin embargo, esta traducción no tendría valor jurídico.

España considera que estas propuestas son insuficientes y mantiene su bloqueo a la patente comunitaria, según las fuentes consultadas.