Consideran que no existe una guerra de divisas

Los países del G-10 aseguran que no persiguen depreciar sus divisas

Los bancos centrales del G-10 aseguraron hoy en Basilea que no persiguen depreciar sus divisas intencionadamente para tener ventajas competitivas comerciales y consideran que no existe una guerra de divisas.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, advirtió de que "el exceso de volatilidad" en los mercados de divisas es contraproducente para el crecimiento y la estabilidad, tras una reunión en la sede del Banco de Pagos Internacionales (BPI) en Basilea (Suiza).

En calidad de portavoz de los gobernadores de los bancos centrales del G-10, Trichet explicó que "todos los participantes mencionaron el hecho de que no persiguen políticas de una divisa débil y esto es algo muy importante".

Trichet también dijo que "la palabra, la expresión guerra de divisas no se pronunció en absoluto en la reunión". "Todos intentamos evitar el exceso de volatilidad que consideramos es muy contraproducente para el crecimiento y la estabilidad global", recalcó el presidente del BCE.

Trichet aseguró que los bancos centrales del G-10 están de acuerdo en la necesidad "de tener progresivamente más flexibilidad en los tipos de cambio", como manifestaron los ministros de Finanzas de las veinte principales economías del mundo (G-20) en su reunión en Gyeongju (Corea del Sur) a finales de octubre.

Los gobernadores de los bancos centrales del G-10 tampoco comentaron la reciente decisión de la Reserva Federal estadounidense (Fed) de comprar deuda pública por valor de 600.000 millones de dólares) en los próximos once meses.

La decisión del banco central estadounidense disparó la cotización del euro hasta su máximo valor desde el pasado enero al rozar los 1,43 dólares. Desde entonces el euro perdió posiciones y hoy se cambiaba a alrededor de 1,39 dólares.

Trichet añadió que cada banco central actúa en su propio país de acuerdo a su mandato. La decisión de la Fed ha sido criticada en Alemania y China ya que podría crear presiones inflacionistas.

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaüble, acusó la semana pasada a EE UU de llevar a cabo una depreciación del dólar comparable a lo que hace China con el yuan al mantenerlo artificialmente bajo.

Sin embargo, el secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner, hizo hincapié el viernes en que EE UU no va a usar el dólar como herramienta para tener ventajas competitivas comerciales y reiteró su apoyo a un dólar fuerte.

El Banco de Japón (BoJ) mantuvo el viernes los tipos de interés virtualmente en cero, entre el 0 y el 0,1%, con la intención de reactivar la economía y detalló su plan de compra de bonos, fondos fiduciarios y activos de renta variable, medida que frenará la apreciación del yen.

Sin embargo, el BCE va a mantener su retirada gradual de las medidas extraordinarias aplicadas para afrontar la crisis financiera y económica, como la inyección de liquidez ilimitada con la que apoya a los bancos.

El banco europeo también mantiene su programa de compra de deuda pública con el que apoya a países europeos que atraviesan actualmente dificultades y están siendo castigados en los mercados de bonos.

La reunión en Basilea del G-10, cuyos miembros son en realidad once países -Alemania, Bélgica, Canadá, EE UU, Francia, Holanda, Italia, Japón, el Reino Unido, Suecia y Suiza-, precede a la cumbre de gobernantes del G-20 que se celebrará en Seúl (Corea del Sur) el 11 y 12 de noviembre y en la que también participan economías emergentes.

Trichet consideró que la recuperación económica se produce en todos los países pero destacó las diferencias del crecimiento "entre las economías emergentes y las avanzadas".

El BPI, que fue fundado el 17 de mayo de 1930 y se reúne con carácter bimestral en su sede, fomenta la cooperación monetaria y financiera internacional y actúa como banco para los bancos centrales que son sus clientes.

El presidente del Eurogrupo arremete contra el plan de estímulo monetario de la Fed

El primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, ha arremetido este lunes contra el plan de estímulo monetario de 600.000 millones de dólares (424.000 millones de euros) lanzado la semana pasada por la Reserva Federal estadounidense (Fed) por considerar que no servirá para acelerar la recuperación y creará presiones inflacionistas y burbujas en los países emergentes.

"La decisión de la Fed no me parece que sea la buena", ha dicho Juncker en una comparecencia ante la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara. Aunque EEUU ataca a China por mantener el valor del yuan artificialmente bajo, este plan de estímulo monetario supone "hacer exactamente la misma política" por otros medios, ha sostenido.

"Veo riesgos de hacer que la salida de la crisis sea inflacionista", ha resaltado el presidente del Eurogrupo. "No creo que las empresas estadounidenses vayan a invertir más ni que los consumidores estadounidenses vayan a consumir más tras estas decisiones", ha añadido.

A su juicio, el estímulo monetario decidido por la Fed "va a hacer fluir a los países emergentes volúmenes de liquidez que estos países no podrán absorber".

Juncker ha insistido en que "el dólar no se encuentra al nivel que debería estar en relación al euro" y ha subrayado que la inyección de la Reserva Federal presenta "más riegos" y "más posibilidades de fracaso" que "factores positivos científicamente establecidos".

El presidente del Eurogrupo ha pedido a los países de la UE que participarán en la reunión del G-20 que se celebra esta semana en Seúl, entre ellos España, que hagan llegar este mensaje a la delegación estadounidense.

Ep