COLUMNA

La fiesta del gasto en Rusia

El riesgo fiscal se está elevando en Rusia. La subida del gasto del Gobierno aumentará la inflación (del 8%), incrementará los impuestos y alimentará la corrupción. Todo lo cual se agravaría si el precio del petróleo cayera. Al igual que en otros países, Rusia aumentó fuertemente el gasto público durante la crisis económica -del 34% del PIB en 2008 al 39% este año-. Pese a que la crisis se ha calmado, el Gobierno sigue gastando libremente. En los últimos meses se han revisado al alza los planes de gasto, lo que puede tener relación con las elecciones parlamentarias y presidenciales de 2011 y 2012.

La actitud laxa es motivo de preocupación, y más recientemente del Banco Mundial. En su informe trimestral exige replantear la estrategia fiscal y tomar "decisiones difíciles" respecto al recorte de gasto. Rusia quiere pedir prestado. Sus necesidades no son aún muy grandes para los estándares internacionales. El déficit será del 3% del PIB este año; del 3,6% en 2011 y del 3,1% en 2012. Pero esto en un contexto de un barril de petróleo entre 75 y 78 dólares. Cada caída de 10 dólares en el precio de traduce en un 1% de déficit adicional. Incluso la financiación del 3% del déficit será un reto, ya que se requieren unos 60.000 millones de dólares al año de ingresos domésticos. La confianza empresarial también se verá afectada. Algunos gastos son inevitables, como renovar la deteriorada infraestructura y afrontar el envejecimiento de la población. El presidente Medvédev dice que el 20% de los fondos estatales se gastan en comisiones. Este es el estímulo del que Rusia puede prescindir.

Por Jason Bush