Sólo se cablea un 20% de hogares

Comunidades de vecinos bloquean el despliegue de redes de 'telecos' de fibra

El despliegue de redes de telecos de superbanda ancha en fibra óptica avanza a ritmo lento por la negativa de las comunidades de vecinos a permitir su instalación en las fachadas. Telefónica, Orange, Adamo o Ufinet tienen adoptados 350.000 hogares pero se quejan de que en las ciudades apenas logran el 20% de los permisos, pese a que la instalación es gratis.

La crisis económica y la regulación se convirtieron hace dos años en los mayores enemigos del despliegue hasta los hogares de las redes de banda ancha en fibra óptica, que permiten velocidades de transmisión de 100 megas. Sin embargo, ahora que la maduración de los servicios multimedia impone un despliegue selectivo de esta tecnología, un nuevo y grave impedimento ha venido a ralentizar, cuando no a bloquear el tendido de sus infraestructuras.

Operadoras como Telefónica, Orange, Adamo o la filial de telecos de Fenosa, Ufinet, se enfrentan a la negativa de las comunidades de vecinos, principalmente en los bloques de viviendas de las grandes ciudades, a la hora de conseguir los permisos imprescindibles para desplegar por las fachadas el cableado y los equipos asociados.

Fuentes de Orange han puesto como ejemplo de esta situación los despliegues que esta empresa realiza en el barrio madrileño de Retiro, o los de Ufinet en las zonas de Chamberí o de Vicálvaro. Orange ha solicitado los permisos necesarios de las comunidades de vecinos para cablear 17.000 hogares y apenas ha conseguido resultado positivo en 3.000. Ufinet, empresa con la que colabora Orange en la prestación del servicio, ha obtenido unos resultados similares con los que no alcanza el 20% de los permisos solicitados para acceder a unos 20.000 hogares.

Las fuentes de Orange citadas explican que el problema radica en que "las redes troncales en los núcleos urbanos consolidados" conectan cada manzana de viviendas (con una media de 30 portales por manzana) únicamente por uno o dos puntos. Para tender la fibra desde estos enclaves hasta cada uno de los hogares hay que realizar un tendido por la fachada en todo el perímetro de la manzana, y después tirar verticales en cada portal de viviendas.

Este despliegue obliga a que, una tras otra, las comunidades de vecinos de cada portal deban dar su autorización para que el cable pase por su fachada, de manera que si una lo deniega, los portales siguientes no tendrán opción a recibir ni el cable ni el servicio, aunque lo quieran.

En las encuestas sobre servicios de telecos, el 80% de los ciudadanos se muestran deseosos de recibir servicios de superbanda ancha, pero después en las comunidades de vecinos votan en contra de la autorización de despliegue, explican las fuentes de Orange citadas. Sería necesario, aseguran, que desde las administraciones públicas se hiciera una campaña como la realizada para que las comunidades cambiaran sus antenas de televisión a fin de adaptarlas a la TDT. El bloqueo que las comunidades de vecinos hacen a los despliegues de fibra óptica en sus edificios es tan contundente que Telefónica ha dado un vuelco a su estrategia en este negocio en los últimos meses. La operadora, que tiene unos 300.000 hogares cableados con esta tecnología en toda España, ha decidido centrar sus nuevos despliegues de manera prioritaria en los próximos meses en zonas de casas unifamiliares y de un nivel adquisitivo medio o alto. Fuentes cercanas a esta empresa pusieron como ejemplo las iniciativas en Pozuelo y Tres Cantos en Madrid.

Otra alternativa a la que acuden los operadores para evitar el freno de las comunidades de vecinos es utilizar redes de fibra que tiran determinados ayuntamientos o gobiernos autónomos. Tal es el caso de Orange en el municipio de Viladecans en Barcelona. Por su parte, Adamo, el operador de origen sueco con sede en Cataluña, también ha solicitado autorización a operar en Viladecans y tiene un acuerdo con el Gobierno de Asturias para utilizar la red desplegada por éste en 21 localidades de las comarcas de Nalón y de El Caudal.

Coste de 300 a 3.000 euros por hogar

Los diferentes organismos y empresas que se han lanzado a la tarea de realizar el despliegue de las primeras redes comerciales de fibra óptica ofrecen a sus clientes instalación gratuita con un compromiso de permanencia. El coste para la empresa se segmenta en dos partes; una del tendido de la red desde la conexión de la red troncal hasta cada hogar, y la segunda, el equipamiento en casa del cliente. El impacto real del despliegue por las fachadas en las cuentas del operador dependerá del número de clientes que consiga en cada edificio. Fuentes del sector señalan que para bajas penetraciones el llevar la red hasta el hogar de un abonado puede ascender hasta 3.000 euros, pero con contrataciones altas este coste se diluye.

El equipamiento en casa del cliente solo se implementa cuando el contrato de servicio está firmado. Incluye tres aparatos, (ONT, router y caja de TV) con un coste total que oscila entre los 250 y 550 euros.

Telefónica ofrece a sus clientes de fibra una velocidad de 50 megas de bajada y cinco de subida por 54,8 euros. De manera inmediata lanzará el servicio de 100 megas con 10 de subida por 64,8 euros.

Orange ha creado en Barcelona un centro de desarrollo y prueba de los nuevos servicios de la multinacional para fibra óptica.