A fondo

Sin renta disponible creciente no hay consumo

El Gobierno y su vicepresidenta segunda tienen una fe ciega en la recuperación de la economía en 2011 arrastrada por el consumo, fundamentada en la gran acumulación de ahorro de los últimos trimestres, y en el cambio en las expectativas que generará la creación neta de cien mil empleos. El primer argumento es razonable porque es un hecho que los agentes privados acumulan hasta el 20% de su renta disponible, y están empezando a generar capacidad de financiación, tras una década larga en la que sustentaban sus gastos en un endeudamiento extremo. Pero el efecto multiplicador del ahorro sobre el consumo y la inversión precisa de un activo económico intangible que hoy por hoy ni está en el ambiente y ni se le espera: la confianza.

Tal valor sólo estará restaurado cuando haya un cambio radical en las expectativas de los consumidores, y hay muy pocos índices y argumentos, por no decir ninguno, que ayude a despejar la niebla cerrada que ahora cubre el horizonte económico de los españoles. De hecho, todos los mensajes que lanzan los líderes que conforman las tendencias e inclinan las decisiones de los particulares son pesimistas: no hay ninguno que diga que 2011 va a ser mejor que 2010. Los bancos especialmente han cargado mucho, demasiado quizás, las tintas en ese corolario esta última semana a la luz de las estimaciones de demanda que tienen.

El punto de giro de las expectativas de los consumidores e inversores hay que buscarlo en el momento en que concluya la destrucción de empleo y comience, aunque sea de forma lenta, una recuperación sostenida del mismo. Los números de la EPA y de afiliación a la Seguridad Social revelan que la sangría no ha terminado, pues todavía en el verano, pese a recoger un avance temporal de la ocupación, registraba un descenso de la fuerza laboral en las empresas del 1,71% en tasa interanual, lo que indica que estamos aún más lejos de lo que a todos nos gustaría del kilómetro cero de la recuperación. Seguramente no volverá a haber trimestres con descenso del PIB, aunque se arrastren en el estancamiento los seis últimos meses de este año; pero la recuperación no alumbrará crecimientos tan consistentes como para activar el empleo, variable que será neutralizada por la productividad en los primeros trimestres de la recuperación.

La confianza depende del empleo, que aún cae en industria, comercio y construcción

Las principales dudas sobre la actividad siguen alojadas en la industria y la construcción, que aún registran descensos de la afiliación a la Seguridad Social abultadas, así como en los servicios de distribución minorista, empujados por la persistente reducción de las ventas del comercio. Pese a haber practicado un ejercicio de contención de márgenes y una política de descensos de precios pronunciada y prolongada, los gestores de la distribución no aprecian luz aún en 2011, según han concluido en su congreso anual.

En el medio plazo la verdadera palanca que mueve el consumo, la renta disponible, estará inactiva, y será así mientras el empleo siga perdiendo terreno. En un escenario con caída de la ocupación del 1,7%, donde los salarios nominales se han pegado al 1% como una lapa, y donde la inflación parece instalarse en el 2%, la renta disponible sólo puede contraerse. Y el desempeño de estas variables en 2011 no será muy diferente del actual.

Más impuestos

Además, la pérdida de pulso de la renta disponible de los hogares estará amplificada por las subidas de impuestos del Gobierno, los recortes de renta de colectivos como el funcionariado o los pensionistas (nada menos que once millones de perceptores de rentas públicas), o la evidente subida de los tipos de interés de los últimos meses, que tendrán un correlato inmediato en un avance de los compromisos hipotecarios de las familias con cargas financieras.

Sólo una combinación de las dos variables citadas, la renta disponible y la confianza, la tangible y la intangible, y una vez que hayan cambiado su tendencia negativa por la positiva, sostendrá el consumo en las tasas que prevé el Gobierno. Las expectativas de los hogares, más importantes en economía de lo que la gente cree, sólo ampararán la confianza cuando perciban que el crecimiento de la renta disponible es permanente. Mientras tanto, el consumo en 2011 estará más cercano al avance del 0,7% que prevén los analistas que al 1,8% estimado por Salgado.