Múltiples empresas nacionales en el país carioca

El Dorado brasileño impulsa a las compañías españolas

El gigante suramericano se convierte en pieza clave de los resultados corporativos.

El Dorado brasileño impulsa a las compañías españolas
El Dorado brasileño impulsa a las compañías españolas

A cada paso dado en Brasil -ya sea por el logro de un contrato, la compra de una empresa o el aumento de posiciones en una filial- la Bolsa suele responder con alzas de la compañía protagonista. Esto ocurre tanto si afecta a los grandes del Ibex, como Repsol, Telefónica, Iberdrola o Santander, o a valores medianos, como los casos de Mapfre, OHL, CAF, Prosegur, Elecnor o Prisa -editora de CincoDías-. Es una reacción que se repite al menos durante los tres últimos años, que muestra como el gigante sudamericano cuenta con la confianza de los inversores institucionales que marcan el rumbo de los mercados bursátiles.

La lista de compañías que confían parte de su expansión exterior en el país que ha presidido Lula da Silva es larga y creciente e incluye también, entre otras, a Gas Natural, Abengoa, Grifols, Abertis, Codere, Acciona, Endesa, Tavex, Amadeus o Pescanova. Es un proceso que se percibe igualmente en la actividad de la Cámara de Comercio de España en Brasil, donde ahora están inscritas más de 320 empresas españolas allí ubicadas.

Porque además de las cotizadas, otros grupos como Codorníu, Mango, Gestamp o Hispasat y empresas familiares de tamaño mucho más reducido operan en decenas de áreas productivas, que van desde la siderurgia, la transformación de las materias primas a la alimentación y hostelería. Y también en las finanzas, la energía, la obra civil y la ingeniería.

Es un fenómeno que ha convertido a España en el segundo inversor extranjero en Brasil, sólo superado por Estados Unidos. La inversión acumulada entre 1993 y 2008 se eleva a 41.130 millones de euros, a los que hay que sumar los cerca de 3.200 millones de 2009. Y las cifras de éste y los próximos años, con proyectos como los de Repsol y Telefónica, van a ser igual o más sustantivas. Aunque esta dimensión no se corresponde con el peso en el comercio exterior -España no está entre los diez primeros exportadores hacia ese país-, el próximo relevo en el Gobierno, para el que no se prevé un cambio de signo, pone de actualidad la envergadura de esa zona del mundo para el tejido empresarial español.

En un informe de Ahorro Corporación se indica que el 10% del beneficio del Ibex procede de Brasil, y que valores como OHL, Telefónica, Santander, CAF, Prosegur o Tavex -los más expuestos en beneficios dentro y fuera del selectivo- podrían beneficiarse de una reacción positiva de los mercados al triunfo de Dilma Rousseff, la sucesora de Lula da Silva.

Con independencia de este acontecimiento -los analistas tampoco temen que un eventual éxito en las urnas del candidato socialdemócrata José Serra cambie las reglas de juego-, la opinión casi unánime es que la apuesta por ese país es una de las mejores decisiones estratégicas que actualmente se pueda tomar.

"A largo plazo son posiciones muy positivas. Se trata de un área geográfica muy interesante que cuenta con posibilidades amplias y diversas en varios sectores", manifiesta Francesc Pau, de GVC Gaesco. Cree, asimismo, que a la trayectoria actual hay que añadir el atractivo que aportan los proyectos de infraestructuras unidos al Mundial de Fútbol de 2014 y a los Juegos Olímpicos de 2016, que se celebrarán en Brasil.

Incluso considera que la apuesta brasileña para algunas empresas españolas puede ser su salvación. Otros aspecto favorable que cita es el relativo fácil acceso al mercado brasileño, frente a las mayores dificultades para instalarse en otros grandes emergentes, como China.

No obstante, Pau advierte de riesgos a corto plazo para las posiciones bursátiles con objetivos inmediatos. "Las medidas encaminadas a controlar la entrada de capitales pueden traducirse en la salida del dinero más especulativo, que repercutiría a la baja en la Bolsa, que está en zonas de máximos históricos", subraya. Añade que, además, el alza del real puede estar indicando que se está produciendo una cierta burbuja, que ahora resta competitividad a las exportaciones, pero que en el hipotético caso de estallar reduciría el valor de las inversiones a corto plazo.

Y Pere Puig, director del Observatorio de la Empresa Multinacional Española y profesor del Esade, aporta otras opiniones positivas. Afirma que los grupos que han tenido el acierto de ubicarse en Brasil han encontrado compensaciones, y que esto no sólo se muestra en los resultados obtenidos por los big players de las telecomunicaciones, finanzas o energía sino igualmente en empresas de perímetros más reducidos.

Explica que Brasil ha mantenido una política de equilibrio, pero con cierta tendencia al proteccionismo, lo que ha favorecido a las empresas allí instaladas. En su opinión, otro dato a tener en cuenta es que el país está gestionando bien sus inmensos recursos naturales, y que está reforzando posiciones relevantes en sectores industriales punteros como el aeronáutico.

Es ya una base industrial bien estructurada, agrega, lo que amplía las oportunidades para una gran número de empresas españolas. E insiste en esa parte del mensaje: que hay que animar a compañías medianas y a empresarios emprendedores para acudir allí, ya sea comprando una firma en solitario o con socios locales. "Otra característica positiva de Brasil es la proximidad cultural, que no se rechaza la presencia española como ocurre en otras naciones del entorno", concluye Pere Puig.

El peso en los beneficios

En paralelo a las inversiones, el peso de los negocios en Brasil ha ido creciendo en los resultados de las empresas que allí han invertido, lo que, a su vez, parece indicar que la apuesta ha sido correcta. Brasil representaba el 17% de los negocios consolidados y el 15% de Oibda (resultado bruto de explotación) de Telefónica a junio de 2010; antes, por tanto, del cierre de la compra de un 50% Vivo. El coste de esa operación se eleva a 7.500 millones de euros, pero la va a convertir en la primera operadora de esa nación

Y el efecto Brasil más llamativo en los últimos meses es el que se refleja en Repsol: le ha servido de impulso en Bolsa y previsiblemente para mejorar los dividendos. La venta del 40% de su filial brasileña a Sinopec por 7.100 millones de dólares, por encima de todas las previsiones, muestra otra vertiente de ese país, la posibilidad de encontrar socios para compartir inversiones y riesgos.

Esa una vía que se ha repetido con la entrada de Qatar Holding en Santander Brasil, que se ha materializado a través de una emisión de bonos. Anteriormente, la filial brasileña del banco español protagonizó una OPV con la que captó 5.100 millones de euros. En esta línea, Petrobras cerró en septiembre la mayor ampliación de capital de la historia, de más de 52.000 millones de euros.

Junto a esas gigantescas operaciones hay otros proyectos como el que ha permitido a Gestamp ofrecer servicios eólicos o la concesión de líneas de transmisión a Cobra y Elecnor. Muestra que el tamaño no es un obstáculo, por lo que la secretaria de Estado de Comercio anima a las pymes a beneficiarse del "efecto arrastre" de las multinacionales.

A la espera del multimillonario negocio del Mundial y la Olimpiada

La construcción de autopistas, aeropuertos y otras obras de infraestructuras destinadas a cubrir el consumo en un país con un fuerte crecimiento de la clase media ha sido uno de los ganchos de Brasil de cara a los inversores extranjeros. Pero ahora está más que nunca en el punto de mira de las empresas de todo el mundo. Las cuantiosas inversiones previstas para hacer frente a las celebraciones del Mundial de Fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016 en diversas ciudades de esa inmensa nación es la causa de ese interés, y de que se hayan desplazado hasta allí delegaciones de los más diversos lobbies o que se hayan creado filiales de decenas de compañías. También se han instalado firmas de asesoramiento y bufetes de abogados, algunos de ellos españoles.

Las cifras de inversión, aún no cerradas, se unen a los 360.000 millones de dólares del plan de aceleración del crecimiento (PAC) de 2007-2010, y a la reedición de ese programa, que se extenderá entre 2011 a 2014, por un importe de 884.000 millones de dólares. Aunque parte de estos planes cubrirán algunas de las necesidades de los eventos deportivos, Brasil prevé, por ejemplo, la construcción de nuevos aeropuertos con una inversión en el entorno de los 4.000 millones de dólares. En conjunto, el proyecto olímpico en Río de Janeiro precisará de una inyección de unos 14.500 millones de dólares. Y junto a las estructuras de transporte, el aumento de las plazas hoteleras es otra de las estrellas que atrae ya a inversores nacionales e internacionales.

Algunas claves para invertir en el país

1 Con 190 millones de habitantes es el primer país de América del Sur y el quinto más poblado del mundo. Entre 2001 y 2009 fue el destino de más de 225.000 millones de dólares de inversión extranjera. Se considera como la plataforma más idónea para acceder al conjunto del Mercosur, formado también por Argentina, Uruguay y Paraguay.

2 Por sectores en 2009, el área de servicios fue la que acaparó más interés de los inversores exteriores con un total de 14.100 millones de dólares, un 44% del total. Después se situó la industria, con un 41%.

3 La inversión española estuvo más unida hace años al proceso de privatizaciones -finanzas, electricidad y telefonía- que ya está su recta final. Después se ha avanzado a una mayor diversificación: industria manufacturera, turística, concesiones e inmobiliaria.

4 Los programas sociedades públicas-privadas (PPP, en sus siglas en portugués) son una vía para la entrada de capital exterior en el país. Se dirigen básicamente al desarrollo de la red viaria y de ferrocarriles, e intentan suplir la falta de capitales públicos para el desarrollo de infraestructuras

5 La inversión exterior se acoge a una normativa legal equiparable a países como España, aunque con características propias: control de cambios y registros de inversiones en el Banco Central de Brasil, complejidad fiscal y lentitud de sistema judicial. La inversión extranjera no requiere permiso previo, y sólo está restringida a sectores como la energía atómica.

6 Hay libertad de repatriación de capitales y de envío de remesas de intereses y dividendos al exterior.