TRIBUNA

El turismo como timón de cambio

En un contexto como el actual, en el que no se llega a reactivar el mercado y a dejar atrás la crisis que lleva afectando a la economía internacional desde hace tiempo, muchas son las voces que se preguntan qué podemos hacer para salir de este bache que deje atrás la riqueza creada por el ladrillo, y que nos devuelva a la senda de un próspero y certero crecimiento.

Unos abogan por apostar por las energías renovables y la sostenibilidad, otros por fomentar las exportaciones y nosotros seguimos creyendo que el turismo es también una de las mejores alternativas. Se trata de una actividad que, a pesar de que sigue sin tener el reconocimiento que debería, genera cerca del 12% de nuestro producto interior bruto; cifra que puede extrapolarse a nivel mundial. Además, sigue siendo una de las industrias que más empleo genera; algo que, sobre todo en nuestro país, debería constituir una de las principales prioridades en estos momentos. Pero, obviamente, para que el turismo se convierta en uno de los pilares reales de nuestra economía en el futuro, hay que hacer una serie de cambios. Si en su día la industria turística catalizó la apertura de España al mundo, hoy tendría que servirnos para convertirnos en la primera potencia mundial de la industria del ocio y de los viajes.

Sinceramente, estoy convencido de que podemos hacerlo y, de hecho, hemos avanzado mucho en algunos aspectos. Por ejemplo, somos un referente en el exterior, donde el modelo turístico vacacional español ha creado escuela y todos imitan a los resorts del Caribe ideados por las empresas de nuestro país.

Pero la competencia es dura, y muchos destinos de nueva creación están comercializando productos de calidad a precios muy competitivos, por lo que no podemos perder el tiempo; ha llegado el momento de que el sector y las distintas Administraciones públicas hagamos un frente común que nos permita modernizar y profesionalizar el turismo español impulsando su competitividad.

Por una parte, cabe mejorar el producto que ofrecemos, modernizando y elevando la calidad de nuestra planta hotelera y de la oferta complementaria, al tiempo de que se garantiza un mejor servicio, algo que requiere de una importante inversión en formación. Y, por supuesto, ajustar todo ello con un precio que resulte atractivo, competitivo y rentable.

Y, por otra parte, es necesario abrir nuevos mercados que acaben con la tradicional dependencia del turismo español, especialmente el vacacional, de los principales países emisores como Reino Unido y Alemania. Queremos que éstos sigan siendo grandes e importantes clientes nuestros, pero tenemos al resto del mundo a nuestro alcance, así que, ¿por qué conformarnos?

Asia, Europa del Este, con Rusia a la cabeza, y Norteamérica, ahora que la visita de la primera dama norteamericana a España parece haber generado un renovado interés por nuestro país allende los mares, son mercados que no podemos obviar.

Y para ello contamos con una mágica llave que, en tan sólo un clic, puede abrirnos todas las puertas: internet. De hecho ya ha empezado a hacerlo, y el carácter innovador propio del turismo ha quedado patente una vez más, ya que hoy por hoy nuestro sector lidera las compras que los internautas realizan a través de la red.

No ha sido fácil acabar con las reticencias de los usuarios a facilitar sus datos, especialmente los bancarios, a la hora de realizar sus compras vía el comercio electrónico. Pero hoy por hoy la mayoría de los cibernautas de nuestro país y del resto del mundo se fían absolutamente de la red, de las grandes compañías turísticas, ya sean aerolíneas, cadenas hoteleras o agencias de viajes y de los medios de pago existentes, y hacen sus reservas online sin ningún problema.

Además internet se ha convertido en lo que podríamos llamar el quinto poder y lo que aparece publicado en las principales redes sociales como Facebook, Twitter, Youtube o Flickr, entre otras, adquiere una resonancia máxima, tanto para lo bueno como para lo malo. Por eso es imprescindible estar en ellas, y gestionar esa presencia de modo profesional como lo estamos haciendo, por ejemplo, en Barceló Hotels & Resorts: poner nuestros hoteles al alcance de todo el mundo con tan sólo un clic.

Buen producto, buena comercialización y apostar por las buenas ideas, como en su día fue la aparición de internet y todas las puntocom que han surgido a posteriori, en un sector que se reconoce como uno de los más innovadores, modernos, ágiles y abiertos al cambio, ya que nadie como él se ha subido al carro del futuro cibernético.

Así que no nos queda otra que seguir trabajando e identificando aquellos proyectos empresariales que constituyen caballos ganadores, sin obviar ninguno, ya que como reflexionaba hace poco José Ignacio Goirigolzarri en su blog Goirigolzarri.com, es necesario "fortalecer los mecanismos para conseguir que toda aquella persona que quiera asumir los riesgos de creación de una empresa, con un proyecto plausible, tenga acceso a las herramientas y financiación para llevarlo a la práctica".

Simón Pedro Barceló. Copresidente del grupo Barceló