Ir al contenido
_
_
_
_
Columna

EE UU no predica con el ejemplo

Teniendo en cuenta sus actuales dificultades económicas, algunos podrían desear que Estados Unidos se centrara en sus problemas antes de que instruyera a sus socios del G-20 sobre cómo debería funcionar el mundo. El todavía secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner, abordó temas importantes y difíciles ante sus colegas en la reunión de este fin de semana en Corea del Sur. El más difícil y polémico es la brecha entre los países con superávit y con déficit.

Geithner podría empezar por hacer caso a sus propios consejos. El primer ejemplo de país deficitario es Estados Unidos, que aún está ejecutando enormes déficits fiscales y comerciales. Lo que se necesita, dice el jefe del Tesoro con toda la razón, son "objetivos fiscales creíbles a medio plazo" -como acaban de adoptar en Reino Unido- pero no en EE UU.

Los comentarios de Geithner irritan más, no obstante, porque encuentra defectos también a los países con superávit, como Alemania y China. La canciller alemana, Angela Merkel, tiene previsto eliminar el déficit presupuestario que parece trivial para los estándares de EE UU. Pero eso está mal, parece indicar Geithner, porque es responsabilidad de los países con superávit impulsar el crecimiento y la demanda mundial. Pero la población alemana está envejeciendo, y su tipo de cambio es la fortaleza del euro. ¿Serían los alemanes tan amables de cambiar el mundo? Cualquier intento de impulsar la demanda mediante -dice- un aumento de los salarios se vería en Alemania como inflacionario.

El segundo punto de Geithner es más sencillo y más fuerte: los países del G-20 deben abstenerse de devaluaciones competitivas o de prevenir la apreciación de una moneda devaluada. Los comentarios del secretario del Tesoro están dirigidos directamente a China -después de todo, Alemania no puede ser acusada de estafar a los Estados Unidos con una moneda fija barata-. Y como la mayoría de otras economías emergentes de éxito están permitiendo que sus divisas suban, ellos también están sufriendo el exceso de capacidad exportadora de China que eventualmente puede tener dificultades para encontrar un mercado.

La presión sobre China está aumentando. El G-20 puede o no hacer progresos en la materia. Pero si la tregua no se alcanza en las crecientes guerras de divisas, el proteccionismo -por ahora una simple amenaza- podría convertirse en una realidad.

Ian Campbell

Archivado En

_
_