Mónica Paramés. Secretaria general de Sanitas

"Los bufetes de abogados tienen pendiente una revolución"

El mundo ha cambiado y con él las necesidades de las empresas y el modo en que las firmas legales deben satisfacerlas. Mónica Paramés analiza con claridad y sin paños calientes cuál es la hoja de ruta que marcará, a su juicio, el hoy y el mañana de la relación abogado-cliente.

Diez minutos de charla con Mónica Paramés hacen evidente que el cuaderno de notas no va a ser un elemento útil en la conversación. Con un discurso vertiginoso, claro y completamente exento de tópicos y vaguedades, la secretaria general de Sanitas no duda en definirse como "una mujer de empresa". Prueba de ello es que a sus responsabilidades sobre la secretaría general y la asesoría jurídica del grupo, se une desde marzo pasado su nombramiento como directora general de Estrategia, Adquisiciones e Inmuebles. Paramés entiende la abogacía de empresa en íntima colaboración con el negocio y, desde esa perspectiva, es muy crítica con los esquemas que lastran la relación entre abogado externo y cliente.

Los bufetes dicen que el cliente es cada vez más exigente.

Y tienen razón. Yo digo muchas veces a los socios de despachos con los que trabajo muy bien y desde hace muchos años que el asesoramiento legal externo es un sector a reconvertir.

¿Qué significa eso?

Significa que los despachos continúan trabajando con esquemas tradicionales cuando el mundo de hoy no responde ya a esos esquemas. Voy a ponerle un ejemplo. Cuando un despacho me envía un dictamen de 15 páginas repletas de jurisprudencia vacilante del Tribunal Supremo es obvio que no se da cuenta de que con eso nosotros podemos hacer muy poco. El valor tremendo de ese trabajo -que lo tiene y es extraordinario- sólo puede apreciarlo la asesoría jurídica; si la asesoría no lo traduce y lo convierte en algo operativo no sirve de nada. Nosotros no podemos ir a una reunión de alta dirección con 15 folios de jurisprudencia vacilante. Porque lo que el cliente quiere saber es si puede hacer esto o no puede hacerlo, cómo hacerlo y cuál es la línea que marca los límites en esa actuación. Creo que el sector debe dedicar mucho pensamiento a esto.

¿Qué es lo que, a su juicio, deberían corregir?

En mi opinión tienen que revisar sus procesos, el modo en que se comunican con el cliente, aprender a escuchar sus necesidades, darse cuenta de que tienen que hablar en otro lenguaje, que deben simplificar sus argumentos. Hoy en día o tienes asesores que pueden ayudarte a simplificar la toma de decisiones o, al final, el valor que añaden es mucho menor de lo que ellos creen y, por lo tanto, vale mucho menos dinero.

Póngame un ejemplo de ineficiencia de procesos que repercuta en el cliente.

Algo que a muchos clientes nos molesta es el hecho de que cuando contratamos un asesoramiento multidisciplinar tengamos que aceptar que a cada reunión acudan diez personas. Eso es así porque la realidad de los despachos está estructurada de forma que el responsable de un área no emite una opinión, ni siquiera orientativa o provisional, respecto a una cuestión que atañe a otro departamento. Una cosa es que cada área aporte su parte de asesoramiento y otra que a cada reunión deba venir una persona de cada especialidad. Eso es una barrera importante frente al cliente.

Y una reunión de diez abogados, además, debe salir muy cara.

Evidentemente. En Sanitas cuando sacamos un asunto a concurso exigimos un coordinador. Son lecciones que hemos ido aprendiendo. Lo que no se sostiene es que el cliente deba pagar el coste de esa estructura compartimentada que se ha decidido crear en los despachos por razones que no voy a entrar a valorar. O esa estructura se hace más liviana o se hace imperceptible para el cliente.

Y más allá de los procesos, ¿cuál cree que es la asignatura pendiente en la relación de abogado interno y externo?

Creo que los abogados tenemos que comenzar a ver el riesgo como una oportunidad. Mi experiencia es que esa asignatura, al menos en Sanitas, está más interiorizada en los abogados internos que en los externos. En muchas ocasiones, el asesor externo hace un papel desde el otro lado de la mesa, con mucha distancia. Los secretarios generales y los directores de asesoría jurídica cada vez buscamos en mayor medida compartir nuestros riesgos, estar menos solos, más acompañados en esas decisiones que tenemos que tomar. Hay que trabajar del brazo del cliente, no frente al cliente. No necesitamos simplemente un "ya te lo dije", necesitamos un socio técnico -más cualificado y con mucho más tiempo para profundizar en los temas que nosotros- cuya labor sea ayudar y con el que resulte tranquilizador hablar.

Requisitos para ser un letrado de Sanitas

¿Qué perfil de abogados necesita Sanitas?

Cuando llegamos al punto de tener que contratar a una persona estamos tan hasta arriba de trabajo que necesitamos perfiles sénior, con entre ocho y diez años de experiencia. Normalmente nos decantamos por candidatos de empresa antes que de despacho, porque mi experiencia es que si incorporas personas de empresa se necesita menos tiempo de aterrizaje. No es una condición sine qua non, pero es mejor. Por supuesto, el inglés es fundamental. Tenemos muchísima relación con la casa matriz y exigimos un nivel muy alto, que nos complica mucho los procesos de selección. Aquí no es inglés de teoría, aquí es inglés de verdad.

¿Generalistas o especialistas?

Generalistas. En Sanitas los proyectos cambian tanto, las variables son tan diferentes, que se hace imprescindible contar con personas acostumbradas a cambiar de rama. Cuando necesitamos expertos, por supuesto que los buscamos.

Se dice que el abogado de empresa cobra menos que el de despacho, pero que vive mejor.

Esa es la teoría. Es cierto que los abogados de despacho suelen estar mejor pagados, pero también lo es que Sanitas tiene una política de retribución en línea con el mercado. En cuanto a vivir mejor, creo sinceramente que es un mito. Esa frase proviene de la práctica privada, de despachos que cuando tienen picos de trabajo tienen jornadas maratonianas. La asesoría jurídica de empresa es una carrera de fondo. Se trabaja mucho de manera lineal y a lo largo de todos los días del año.