Lealtad, 1

El costoso juego de los bonos

Es una agradable sorpresa descubrir que el abstruso mundo de los CDS (Credit Default Swaps) y de los spreads de la deuda soberana ha traspasado los límites del papel salmón y ha entrado en los grandes duelos del Congreso de los diputados. En una reciente interpelación parlamentaria, el líder del PP, Mariano Rajoy, reprochó al presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, su diletante gestión económica y acusó al líder del Gobierno de estar provocando que España pague más por colocar su deuda.

Que España esté pagando más es cierto, pero con matices importantes. Es verdad que el Tesoro está pagando más ahora que en el apogeo de la burbuja inmobiliaria, pero la remuneración exigida por el mercado a la deuda española a 10 años, que es el bono de referencia, es inferior -e incluso notablemente inferior- a los máximos alcanzados en el verano previo a la quiebra de Lehman Brothers. El 31 de julio de 2008, los bonos españoles con vencimiento a 10 años rentaban un 4,95% en el mercado secundario. Desde entonces el rendimiento ha estado siempre por debajo y sólo repuntó en primavera, cuando la especulación financiera estuvo a punto de llevarse por delante a Grecia y puso en peligro la unidad del euro. La rentabilidad exigida ayer era del 3,98%, bastante menos que en 2008, 2007, buena parte de 2006 y no digamos ya que en 2004, 2003 y años precedentes; la única excepción es 2005.

¿Entonces? España paga más, sí, pero sobre todo paga más que Alemania, que es el gran ganador de la crisis. Alemania es curiosamente el único país de la eurozona que ha incurrido en una suspensión de pagos, ocurrió en 1948. Ahora corren otros tiempos y las sospechas de default recaen muy lejos de Berlín. Al bund a 10 años se le exigía ayer un 2,27%, casi el nivel más bajo desde la reunificación. Esto quiere decir que Alemania ha podido financiar sus programas expansivos de forma extraordinariamente barata. La crisis es internacional, pero la factura no tanto.