Un Nobel al futuro de los periódicos

El grafeno es un producto tan barato como milagroso. Más barato que el silicio, o sea, que la arena, el grafeno es un material bidimensional que se obtiene del grafito, una variedad del carbono con el que se hacen, por ejemplo, las minas de los lápices. Lo milagroso del grafeno es que con él se van a poder fabricar láminas casi transparentes, de un átomo de grosor, y enrollables como el papel, pero con una cualidad sorprendente: serán pantallas como está en la que estás leyendo. Es decir, pueden llegar a ser un soporte de ciencia ficción para el periódico diario, y al final más barato que el papel.
Los experimentos sobre este mágico desarrollo de los rusos Andre Geim y el que fuera su alumno Konstantin Novoselov les han proporcionado el Premio Nobel de Física de este año. Se lo merecen. Las propiedades increíbles que puede encerrar el grafeno tienen el origen en la física cuántica, un campo en el que trabaja con éxito hace años el español Ignacio Cirac, que un año más también estaba en la lista de candidatos al Nobel de Física. Cirac cumple 45 años la próxima semana, Geim tiene 51 y Novoselov, ¡36! Son tres de esos científicos que tienen por delante una larga carrera para desarrollar productos que hoy ni siquera nos imaginamos.

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