COLUMNA

Un alto precio para Kerviel

Los tribunales franceses saben el significado de "el crimen no paga". Cuando Jérôme Kerviel cumpla su pena de prisión de tres años por asumir riesgos masivos en instrumentos derivados de Société Générale, se enfrentará a una demanda para pagar los 4.900 millones de euros del coste de operaciones con el banco. Incluso con un acuerdo para escribir un libro, una película de Hollywood y la vuelta al trabajo en el próximo boom de la banca de inversión, no tiene ninguna oportunidad para compensar su deuda. A menos que la apelación prospere, el caso le ha arruinado.

Puede parecer que la justicia ha ido a por Kerviel. Es un refugiado del back office, nunca fue un intermediario estrella. La cierto es que estaba ocupado en operaciones falsas para encubrir que realizaba masivas apuestas no autorizadas y sin coberturas con el dinero del banco. Pero las multa hace pequeñas las ganancias que hizo antes de ser descubierto.

SocGen sobrevivió al escándalo -en parte gracias al rescate de los derechos-, pero la supervisión ha resultado ser terriblemente deficiente. Aunque la sentencia de Kerviel demuestra que actuó sólo, el banco no logró descubrir sus operaciones durante más de un año.

Kerviel no debería ser un emblema de la crisis financiera. Los desastres que siguieron revelaron más y mayores fracasos sistémicos. La codicia y la mala gestión de riesgos de los bancos, con balances atestados de deuda tóxica, llevaron al sistema financiero al borde del colapso.

Kerviel puso en peligro a Société Générale. Pero colectivamente, otros banqueros y operadores derribaron firmas enteras, llevaron a los Estados a hacer rescates y contribuyeron a una recesión que ha dejado a millones de personas sin trabajo. Es probable que casi ninguno de ellos se enfrente a cargos, ni mucho menos se les pide que paguen las pérdidas que han causado. Kerviel ha pagado un alto precio por su crimen. Muchos sacarán la conclusión de que si quieres sembrar el caos financiero, es mejor hacerlo legalmente.

Por Christopher Hughues