TRIBUNA

La ambición, clave en el juego online

El proceso regulatorio del juego online en España ya es una realidad. La maquinaria reguladora está en marcha, aún sin saber qué grado de oficialidad tiene el mismo, tanto medios, asociaciones del sector como organismos responsables han tenido acceso a un primer borrador de anteproyecto de Ley. De cualquier modo, las cartas ya están sobre la mesa.

Si bien es cierto que este proceso regulatorio llega con retraso tras haberse aprobado hace casi tres años, la Ley 56/2007, de 28 de diciembre, de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información, el sector del juego online recibe esta noticia con optimismo. Sin embargo, no hay que contentarse con una regulación si ésta no va a generar riqueza, empleo y mayor seguridad para todos los implicados. El Gobierno debe proponer un proyecto de ley ambicioso que permita crear un mercado seguro y competitivo. Un marco legal atractivo que llame a empresas extranjeras y operadores españoles a operar en España y que la consecuencia de ello se traduzca en una importante fuente de ingresos para el Estado y, según el propio anteproyecto, para las Comunidades que recaudarán un porcentaje importante de los ingresos aún por especificar.

Sin embargo, hay algunos puntos débiles en el anteproyecto que pueden condicionar notablemente el éxito del proceso. Los actores implicados en el proceso legislativo deben saber que un mercado regulado atractivo para las empresas de juego online no puede tener una tributación por volumen como solución. La realidad es que este tipo de gravamen impositivo merma la competitividad del mercado y, sobre todo, reduce el atractivo para otras empresas europeas. La explicación es que este tipo de tributación no es beneficiosa, al final, para los consumidores que serán quienes acabarán pagando dicho impuesto ya que habrá que encarecer los productos relacionados con apuestas deportivas y por tanto los premios resultantes. Si por el contrario la tributación se aplicase sobre las ganancias brutas de las empresas, éstas tendrán un mercado atractivo donde operar y, sobre todo, los consumidores no lidiarán con el impuesto fruto de la tributación por volumen.

Otra debilidad que plantea este "borrador" es la exención del pago de impuestos por parte Loterías y Apuestas del Estado que pretende abrirse a capital privado a partir del siguiente año. Al final, LAE acabará siendo una empresa privada que competirá directamente con los operadores y empresas del online aunque sin pagar impuestos. Este planteamiento, por tanto, choca con la idea de crear un mercado de libre competencia.

La ambición será la clave para que este anteproyecto de Ley sea modificado en estas líneas consiguiendo así cimentar los pilares de un mercado sólido, de futuro y con grandes oportunidades de negocio.

Sacha Michaud. Presidente de Aedapi (Asociación Española de Apostadores por Internet)