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Alemania termina de pagar por la Gran Guerra

Abonará el domingo el último interés de las indemnizaciones fijadas en Versalles

Alemania termina de pagar por la Gran Guerra
Alemania termina de pagar por la Gran Guerra

El 11 de noviembre de 1918, el Gobierno de la recién constituida República de Alemania firmaba en Rethondes el armisticio por el que se ponía fin a la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, las condiciones exactas de la rendición se acordaron el 28 de junio siguiente en el Tratado de Versalles, que obligaba a Alemania a pagar cuantiosas compensaciones a los aliados victoriosos, en particular a Francia y Bélgica: 140.000 millones de marcos de oro. El próximo domingo vence el bono con el que se paga el último plazo de los intereses, 70 millones de euros, y se cierra el capítulo final del conflicto.

La prensa germana se hace eco esta semana de la curiosa noticia, que coincide con el vigésimo aniversario de la reunificación alemana; de hecho, lo que queda por pagar son unos intereses que en 1953 se negoció aplazar hasta que Alemania volviera a ser un solo Estado, ya que la deuda en sí se saldó en 1983. Resulta curioso que, pese a que la cifra restante no fuera elevada, Alemania decidiera pagar escrupulosamente según los plazos acordados en lugar de liquidar el tema con un solo pago, como para dejar constancia de la injusticia de la deuda.

Y es que las indemnizaciones fijadas por la Comisión de Reparaciones de Versalles fueron consideradas en su momento como imposibles de pagar por Alemania; suponían abonar cada año el 6% del producto interior bruto germano, y además los vencedores exigieron que se hiciera en oro, condicionando por completo la política económica de la República de Weimar.

Aunque sólo restaban 70 millones, no se adelantó el pago

La dificultad de pagar semejantes cantidades no pasó inadvertido a los analistas económicos del momento, como John Maynard Keynes, que dimitió como representante del tesoro británico en las negociaciones de Versalles y escribió: "Alemania no podrá realizar las políticas correctas para el desarrollo del Estado si no puede financiarse a sí misma". Y, en efecto, la consecuencia fue la petición de distintos créditos para afrontar la deuda y el desencadenamiento de una brutal crisis económica que facilitó el ascenso del nazismo, y por tanto puso la semilla para el arranque de la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto, durante el Gobierno de Adolf Hitler no se abonó ninguna cantidad por este concepto. Eso sí, Keynes se equivocó al afirmar que Alemania jamás terminaría de pagar.

Según el diario inglés Daily Telegraph, las cantidades restantes se entregarán a fondos de pensiones, titulares de ciertos bonos y algunos particulares.

Aunque no tanto en España, la Gran Guerra tiene una presencia muy destacada en la memoria colectiva de los países contendientes. En Francia, por ejemplo, el 11 de noviembre es fiesta nacional, y el pasado año acudió a la celebración por primera vez el jefe de Gobierno alemán, concretamente Angela Merkel, para participar en los actos.

Sólo queda un combatiente conocido con vida: el marinero australiano Claude Choules, que con 17 años servía en un acorazado británico presente en la rendición de la Armada alemana.

Ken Follett lanza su retrato del conflicto

Aunque la Segunda Guerra Mundial aparece en la memoria colectiva como el gran evento del siglo XX, lo cierto es que fue en la primera donde se marcó el paso de cuanto fue el siglo: desde la llegada del comunismo a Rusia hasta el germen del ascenso del nazismo, pasando por la constitución forzada de Yugoslavia, la disolución del Imperio Turco o la presencia por primera vez de soldados estadounidenses fuera de suelo americano.

Por todo ello, Ken Follett ha decidido iniciar su retrato en tres partes del siglo XX con La caída de los gigantes, que se desarrolla en este conflicto.

La trilogía The Century -el siglo- recogerá la peripecia vital de cinco familias -una rusa, una estadounidense, una inglesa, una galesa y una alemana- en tres momentos clave del siglo XX: a la Gran Guerra le seguirá la Segunda, y luego la guerra fría.

Como corresponde a un lanzamiento de Follett, autor del libro más vendido en España en la historia reciente como es Los pilares de la Tierra, todo resulta descomunal en el lanzamiento. Se llevó a cabo simultáneamente el pasado martes en 19 países de todo el mundo, en formatos de papel y digital, y con una tirada de arranque conjunta de 2,5 millones de ejemplares. 600.000 de ellos son en castellano, aunque parecen cifras realistas considerando que el autor suma 100 millones de copias de sus obras previas. Eso sí, todo este arranque conjunto ha sufrido un accidente: la retirada de los 30.000 ejemplares de la edición en catalán, a la que le faltaban dos capítulos.