Gestión

La mejor vía para retribuir a los socios

Elegir un modelo de compensación no es fácil. La clave, que sea justo y todos hagan renuncias.

El problema

"Somos un despacho con tres socios con una trayectoria de más de 30 años juntos. Hasta la fecha, nunca hemos tenido problemas. Las decisiones que hemos adoptado han sido siempre consensuadas y en la mayoría de las ocasiones apenas ha habido discrepancias. El sistema de remuneración de socios que hemos aplicado ha sido muy simple; a final de año nos reuníamos los tres y decidíamos cómo repartirnos el pastel, normalmente a partes iguales. Somos conscientes de que es un criterio con una lógica no empresarial, pero hasta la fecha nos ha ido bien y hemos conseguido una gran armonía entre los socios.

La situación, sin embargo, ha cambiado. Hemos integrado a otros profesionales que en breve pasarán a ser socios; y ante este nuevo escenario nuestro sistema tradicional no es aplicable. Somos conscientes de que tenemos que diseñar un nuevo sistema más objetivo y que se apoye en criterios de actuación y eficiencia/eficacia económica. La cuestión es: ¿cómo lo hacemos?

La respuesta

Instaurar un sistema de remuneración de socios basado en criterios de eficacia económica y de actuación es difícil. Normalmente, al final del proceso siempre existirán perdedores-socios que no estarán de acuerdo y ganadores-socios que sí lo estarán.

Nuestra experiencia nos dice, sin embargo, que los que consigan llegar al final habrán sentado las bases para convertirse en un gran despacho con proyección empresarial y continuidad. La paradoja que a veces se da es que en algunos despachos existen criterios y/o sistemas empresariales y de actuación para remunerar a los profesionales y en cambio no para evaluar y recompensar a los socios. Creer o dar por supuesto que la actuación de los socios siempre será eficaz y responsable es querer ignorar la realidad.

Algunos despachos utilizan sistemas muy simples, basados solamente en el importe facturable/ socio al cliente (horas facturables, horas supervisadas, tiempo invertido, facturación cobrada versus impagados...).

Otros utilizan un sistema de centro de beneficios, por el cual todos los gastos se reparten entre los socios, creando una cuenta de explotación para cada socio, y la remuneración se decide en consecuencia. Existen otros sistemas más complejos que añaden otras variables para conseguir una mayor cooperación y consenso, entre las que figuran antigüedad de los socios, participación en el capital social, aportación de clientes nuevos, tareas de gestión y dirección del despacho, grado de satisfacción del cliente, promoción de la imagen del despacho, contribución al perfeccionamiento y formación de su equipo, entre otras.

En resumidas cuentas, cada despacho deberá buscar un sistema en el cual sus socios se encuentren cómodos y tengan la convicción que es un sistema justo y coherente, en el cual todos habrán tenido que hacer renuncias. Una vez iniciado este camino, el despacho deberá llevar un control o cuadro de mando de la actuación de sus socios para evitar problemas futuros.