Las cuentas públicas para 2011

El Gobierno confía a la iniciativa privada el retorno de la inversión

El ajuste presupuestario se ceba con el gasto en infraestructuras.

La inversión en infraestructuras, otrora bandera del crecimiento económico y del conocido milagro español es, sin duda, la gran perjudicada del ajuste presupuestario que se ha visto obligado a acometer el Ejecutivo por la presión de Bruselas y los mercados internacionales. Las líneas maestras del tijeretazo ya se anunciaron en mayo pasado, por lo que la presentación de ayer sólo corroboró que el gasto en infraestructuras incluido en el presupuesto alcanzará el próximo año los 14.639,71 millones de euros, lo que representa un descenso del 31% en comparación con los 21.240 millones que se programaron para 2010. Nada que ver esta contracción con el ajuste del 3,88% que esta partida experimentó este ejercicio.

Del volumen de inversiones previstas para 2011, 4.539,25 millones corresponden al desembolso directo que acometerá el Estado, la mitad de los 8.493,43 millones que suma la dotación para infraestructuras en el capítulo de gastos de los presupuestos (un 40,7% menos que un año antes). Los 10.100,46 millones restantes corresponden a la inversión que se realiza a través de empresas como Adif, Renfe, AENA, o Seittsa, donde el recorte también es importante, del 24,3%. En total, las infraestructuras absorberán recursos por valor de 17.074 millones, un 29,6% menos.

Primeras concesiones

Consciente de que es uno de los asuntos más espinosos y por los que el Ejecutivo ha recibido más críticas, Salgado admitió que esta reducción del gasto productivo, básico para dinamizar la economía y aumentar la productividad, espera ser compensada por la iniciativa privada.

Así, citó la inminente licitación de las primeras concesiones del Plan Extraordinario de Infraestructuras (PEI), dotado con 17.000 millones, que permitirán poner en marcha nuevos tramos de autovía y trazados ferroviarios. Fomento, principal ente inversor, dispondrá en 2011 de 5.901,98 millones, de los que 3.191,66 corresponderán a inversiones, un estremecedor 43,3% menos que lo dispuesto para este año. El titular de este departamento, José Blanco, logró frenar este verano que el ajuste fuera aún mayor y pudo arañar 700 millones adicionales.

Preguntada ayer por si queda margen de maniobra para moderar las caídas de la inversión, Salgado fue muy explícita: "serán los grupos parlamentarios quien realicen esa labor porque todo el gasto que se arañe de unas partidas, se restará de otras. Creo que el presupuesto saldrá esta vez del Parlamento muy parecido a como ha llegado", aseguró.

Cantabria y Aragón, entre las más castigadas

La reprogramación de obras provocó la primavera pasada una auténtica batalla campal entre el Gobierno central y los Ejecutivos regionales, al exigir estos últimos que sus territorios no fuesen castigados, dadas las consecuencias que sobre el empleo y la actividad tiene el recorte del gasto productivo. La vicepresidenta quiso tranquilizar el debate del reparto de la inversión y advirtió que se han cumplido escrupulosamente con los porcentajes incluidos en los estatutos. También, recordó que parte de las reducciones aplicadas podrán ser compensadas a través del Fondo de Contingencia.

Por regiones, Cantabria, con una disminución del 54,9% y Aragón, con un 44,3% menos de inversión son las más castigadas.

Por tipos de infraestructuras, casi la mitad (el 47,4%) del presupuesto inversor se destinará al ferrocarril, que copará 6.947 millones, si bien constituye un descenso del 20% en comparación a los 8.758 millones inicialmente previstos para este año. La carretera constituirá el segundo destino preferente de la inversión, con 2.540 millones, lo que supone un desplome del 50,6% en comparación al presupuesto de 2010. De ese total, 1.455 millones se destinarán a la construcción de nuevas vías, con el fin de "continuar las obras en curso de los principales ejes de autovías y finalizar las mejoras de las autovías de primera generación emprendidas en años anteriores".