Comunidad Valenciana

Camps pide el traspaso de las bonificaciones a la Seguridad Social "si no rompe la caja única"

El traspaso de las políticas activas de empleo al País Vasco a cambio del apoyo a los presupuestos de 2011 ha abierto el apetito de otras comunidades por gestionar esas competencias. Primero fue el Ejecutivo catalán. Ayer, el presidente de la Generalitat de Valencia, Francisco Camps, aseguró que su gobierno reclamará también al Estado la transferencia de las bonificaciones a la Seguridad Social (aquellas que realiza el Estado para rebajar los costes de las cotizaciones a las empresas) "en términos equivalentes a los que se produzcan en otras autonomías y siempre que no afecten a la caja única".

Así lo anunció ayer durante el debate sobre el Estado de la Comunidad Valenciana, en el que aseguró que este traspaso generaría cerca de "280 millones de euros para los valencianos".

El presidente valenciano exigió al Gobierno central que no discrimine a los parados valencianos, "ya que sufren un importante agravio comparativo en materia de financiación de los fondos del Estado para las políticas de empleo". Según los datos aportados por Camps, la Comunidad Valenciana "es la segunda autonomía que menos fondos recibe por parado y este año sólo ha percibido la mitad de fondos respecto a la autonomía que más obtiene".

El presidente regional también se comprometió a poner en marcha un plan extraordinario de inversiones por valor de 2.000 millones de euros en los próximos cuatro años "para suplir los recortes del Ministerio de Fomento", que se financiará a través de la colaboración público-privada. En el ajuste de gasto diseñado por Blanco se vieron afectados tres tramos de carreteras y la conexión ferroviaria de alta velocidad entre Castellón y Valencia.

En este punto, Camps reclamó a Fomento la puesta en marcha inmediata del AVE entre Madrid y Valencia (prevista para diciembre), "cuyo retraso ha generado unas pérdidas acumuladas de 900 millones". A juicio de Camps, es incomprensible que Valencia, "la tercera ciudad de España", reciba el AVE con tres años de retraso y después de haber llegado antes a otras 20 ciudades.