Bolsa de Nueva York

Wall Street, a una semana de un septiembre histórico

La Bolsa de Nueva York cerró este viernes su cuarta semana consecutiva al alza. El fuerte rebote de hoy borra las pérdidas registradas en las dos sesiones precedentes y deja a los principales selectivos de Estados Unidos en la parrilla de salida para acabar uno de los mejores septiembres de su historia. El Dow Jones gana en los cinco días un 2,38%. Asimismo, el S&P 500 sube en este periodo un 2,05% y el tecnológico Nasdaq, un 2,83%.

Aires de fiesta en el parqué neoyorquino que eliminó los titubeos de los días anteriores con suficiente determinación desde el toque de campana.

Y eso, pese a que el frente macro no resultaba muy favorable a priori. En la agenda, la primera referencia fueron las órdenes de bienes duraderos durante agosto . Los pedidos en ese mes bajaron un 1,3%, frente al incremento del 0,7% registrado en julio. Este recorte superó, asimismo, las previsiones de los analistas, que habían avanzado que la caída alcanzaría el 1%.

Aunque observada como un total, la cifra animaba a la contención, una vez examinados los pormenores, el parqué fue capaz de ver la mejor cara del dato: excluyendo los equipos de transporte -los más caros por unidad-, los encargos de bienes duraderos aumentaron un 2%. Además, los pedidos de bienes de capital -sin uso militar y dejando fuera los aviones-, subieron un 4,1%, después de una caída del 5,3% en julio.

DOW JONES 27.376,62 0,06%

Este último cálculo resulta muy relevante porque es ahí donde quedan contabilizados los desembolsos de las empresas para la adquisición de nuevos equipos y maquinaria con los que responder a las expectativas de la actividad venidera. El hecho de que la inversión se eleve significa, por lo tanto, que la desaceleración económica augurada quizás sea menos grave.

Los inversores ponderaron esta interpretación y la corriente compradora del arranque fue ganando cuerpo hasta el cierre. Así, en el día, el Dow Jones subió un 1,86%, hasta los 10.860 puntos; mientras el S&P 500 y el Nasdaq se anotaron un incremento del 2,12% (1.148 enteros) y el 2,33% (2.381 puntos), respectivamente.

Otra referencia macroeconómica de este viernes fueron las ventas de casas nuevas correspondientes a agosto . Después de computar la cifra mensual, la tasa anualizada queda en 288.000 unidades, informaba el Departamento de Comercio de Estados Unidos. Un resultado que defraudó los pronósticos de los expertos. Respecto a las transacciones de casas nuevas en agosto de 2009, el número es un 29,8% inferior.

Con este indicador concluye una semana repleta de datos en el plano inmobiliario, que se salda con un balance dispar. El sector parece dar una de cal y otra de arena.

Vencedores y vencidos

Relativa tranquilidad en el apartado empresarial. Entre los focos de atención estuvo Oracle. Después de que el consejero delegado, Larry Ellison, anunciara ayer que planean la compra de algún fabricante de chips, los títulos de la compañía caían un 0,48%.

Dentro del selectivo Dow Jones, con los treinta valores de referencia, el mejor fue Caterpillar, con un avance del 4,56%; le acompañaron en el podio Alcoa (+4,09%) y Boeing (+3,08%).

Por el contrario, AT&T solamente ganó un 0,18%, convirtiéndose en el peor del día. Johnson&Johnson (+0,50%) y Procter&Gamble (+0,59%) cerraron el grupo de cola.

En relación a las materias primas, el crudo de Texas subió un 1,74% para acabar la semana en 76,49 dólares por barril (159 litros).

La depreciación del dólar -que este viernes perdió terreno ante el euro- presiona al alza los precios del crudo, puesto que es la divisa con la que se negocian las materias primas y resulta más barato adquirir con monedas fortalecidas ante el "billete verde".

Por otra parte, el oro volvió hoy a apuntarse un nuevo récord, al terminar la jornada bursátil en 1.298,1 dólares por onza. El metal finaliza una semana en la que marcó máximos históricos todos los días, excepto el martes.

La fuerte apreciación del oro responde a varios factores, según los analistas. De una parte, la especulación y la debilidad del dólar, y de otra, la falta de fe en la recuperación económica de Estados Unidos, lo que lo convierte en un valor refugio.