Carlos Núñez. Músico

"El modelo de negocio del rock se terminó"

El máximo representante de la música celta en España ha encontrado en sus giras de conciertos y la creación de bandas sonoras excelentes campos para su creatividad. Considera que su género musical está ya totalmente establecido para el público español y cree que el futuro celta se encuentra en Suramérica.

Frente al pesimismo que se respira en el sector de la música, usted transmite buenas sensaciones.

Tengo por delante una cita histórica y no me falta la actividad. Creo que es una pena que las grabaciones de música lleguen cada vez a menos gente, pero me parece que se pierde de vista el ejemplo de la música clásica. Para sus creadores, los discos han sido siempre una actividad secundaria, poco más que una tarjeta de presentación. Los grandes de la música clásica siempre fueron maestros de la microeconomía. La música está en continuo movimiento y ese ejemplo me parece muy útil para todos. En cambio, el modelo de negocio de la música rock, que sólo funciona con muchos miles de personas, creo que se terminó.

La moda de la música celta terminó hace años, ¿qué ha quedado?

En mi caso, admito que lanzó mi carrera, porque antes de que gente como Enya tuviera un éxito popular general no hubiera sido posible que una casa de discos importante su fijara en un tipo que tocaba la gaita. Desde ahí pude construir una carrera. Y aunque la moda pasó, en mi caso todo ha ido siempre para arriba. Creo que desde entonces el público español aceptó ya la música celta como un género propio más, como un integrante del paisaje musical. El público siente que transmite energía positiva y yo soy muy feliz por tener la capacidad de llevar esa felicidad a la gente.

Otro punto importante de su carrera fue la banda sonora de Mar adentro. ¿Quiere seguir por el camino de la colaboración con el cine?

Desde luego, es muy interesante. Es una forma de trabajo totalmente distinta, en la que debes colaborar con personas de otras disciplinas para crear una obra conjunta... Se aprende una barbaridad. He colaborado en una decena de películas desde entonces, la última la nueva película del director de animación japonés Hayao Miyazaki.

Su último disco fue en colaboración con músicos brasileños, en apariencia una país muy alejado de la sensibilidad celta.

Si investigas, el primer instrumento musical que llegó a territorio brasileño fue la gaita, que llevaron los portugueses... Si uno observa la historia de la música del siglo XX, se da cuenta de que movimientos como el jazz o el rock han sido fruto de la unión de la melodía de corte europeo con el ritmo africano. Creo que es posible que esa misma fusión le llegue a la música celta en los próximos años. Mi impresión, tras ese trabajo, es que en Latinoamérica surgirá la mejor música celta del futuro.