Acumula cinco meses al alza

El uso de la capacidad productiva vuelve a niveles previos a la crisis

La utilización de la capacidad productiva instalada en España alcanza en la actualidad el 73,9%, un valor que no se registraba desde los albores de la crisis. En paralelo, el índice de producción industrial sumó en julio su quinto mes consecutivo de incremento interanual.

La industria española empieza a tomar aire. Después de sumar dos años de desplome, con caídas de actividad que han superado el 20% interanual, las cifras de los últimos meses invitan a un moderado optimismo. La utilización de la capacidad productiva, que se mide en porcentaje sobre el máximo al que se podría llegar con los medios instalados, supone un termómetro de primer orden para valorar la situación del sector secundario. Y las últimas cifras apuntan en la línea indicada: según el Ministerio de Economía, los datos disponibles la sitúan en el 73,9% en lo que llevamos del tercer trimestre. La senda creciente es clara: supone dos puntos más que en el periodo inmediatamente anterior, y casi cinco por encima del arranque de 2010.

La intensidad en el uso de la capacidad instalada (que, indirectamente, supone una medición de la demanda), se mantiene todavía lejos de los niveles previos a la recesión, pues en el punto álgido del ciclo alcista llegó a superar el 80%. Sin embargo, hay que remontarse a 2008, cuando la crisis financiera global todavía no tenía los tintes catastróficos que la caracterizaron a partir de la bancarrota de Lehman Brothers, para encontrar una mayor utilización del potencial de la industria.

También el índice de producción industrial (IPI), un indicador más volátil, presenta síntomas de mejora: después sufrir dos años completos con descensos interanuales, acumula ya cinco meses en positivos, si bien es cierto que con un vigor que se enfría.

Producción industrial

Según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística, el IPI aumentó en julio un 0,5% en tasa interanual, una vez corregida la incidencia del efecto calendario (sin tener en cuenta el menor número de días laborables respecto al año pasado, se produjo una caída del 1,6%). En todo caso, el primer dato supone una inflexión bajista respecto al 3,2% de avance registrado en junio. En los siete primeros meses de 2010, el avance acumulado alcanza el 1,4%, y se centra principalmente en los bienes intermedios (3,9%) y en los de consumo no duradero (2,3%). En cambio, los peores resultados se centran en los bienes de consumo duradero (entre los que se incluyen los grandes electrodomésticos), que sufren una caída acumulada del 6,8%, y los de equipo, con un descenso del 2,3%.

Por lo que respecta a las ramas de actividad, la fabricación de vehículos de motor se lleva la palma en el acumulado del año: el aumento de demanda originado por el plan 2000E llevó a un alza del 20,9% respecto a 2009.

La percepción de los empresarios se estanca

Los indicadores menos positivos respecto a la situación actual del sector secundario son los de carácter subjetivo. Así, mientras que los datos "duros" de actividad llevan varios meses en positivo, no sucede lo propio con el índice de confianza de la industria, que en agosto todavía caía a un ritmo interanual del 12,7%. Aunque el deterioro presenta una tendencia a la moderación y queda lejos del 32% que promedió el año pasado, lo cierto es que los profesionales del sector aún no son optimistas respecto al futuro inmediato.

Esas cifras son compatibles con las del indicador de clima industrial, que se situó en agosto en -15,7 puntos, interrumpiendo su tendencia a la moderación. La medida, elaborado por el Ministerio de Industria, se obtiene combinando los saldos de cartera de pedidos, expectativas de producción y nivel de existencias de productos terminados, y rara vez presenta valores positivos (en los últimos diez años, sólo se alcanzaron durante 2007). El valor de agosto queda lejos del deterioro de hace un año, pero también implica un descenso de dos décimas respecto a julio. Los empresarios son especialmente pesimistas respecto a la cartera de pedidos (-33 puntos), mientras que las expectativas de producción se moderan (-3,5). En el conjunto de la zona euro, el indicador de clima industrial se situó en agosto en -4 puntos.

La cifra

73,9% fue la utilización de la capacidad productiva en el periodo disponible del tercer trimestre. Es el porcentaje más elevado entre este año y el pasado.