Financiación autonómica

La crisis de la deuda castiga a las autonomías

Los expertos creen que los problemas para emitir deuda crean un agujero a las comunidades de 20.000 millones.

Los temores sobre la solvencia de la deuda soberana española han supuesto para el Gobierno uno de los mayores retos del año. Los ojos de analistas e inversores, agencias de calificación y medios de comunicación se han centrado durante meses en la prima de riesgo del país: el diferencial del bono español con la emisión de referencia, el bono alemán a 10 años. Un índice que ha pasado de estar por debajo de los 100 puntos básicos a elevarse a 221 puntos -una cifra no vista desde 1996- durante la primavera, cuando los temores al contagio de la debacle griega detonaron el momento más critico de las crisis de confianza. Aunque la marca España comienza a normalizar su imagen de cara a los mercados, los analistas coinciden en que las comunidades autónomas siguen sufriendo enormes dificultades para encontrar financiación en el momento en que más la necesitan.

Y las magnitudes no son poca cosa. Durante 2009, las emisiones del Tesoro Público se incrementaron un 125%, hasta alcanzar 116.881 millones de euros. De ellos, 22.747 millones de euros correspondían a papel impreso por las comunidades autónomas (un 38% más que en 2008). Este año, las necesidades de financiación de las autonomías españolas suponen ya más de 30.000 millones.

Con semejante montante preparado para ser emitido, muchas regiones se han encontrado con serios problemas para colocar su deuda, con un considerable aumento del coste de emisión y una demanda baja en los mercados. Factores éstos que han obligado a algunas a cancelar o posponer sus subastas.

Así, hasta el mes de junio las autonomías no han podido emitir más de 7.900 millones de euros de deuda, lo que les deja sin cubrir más de dos tercios de sus necesidades de financiación para el ejercicio y sólo medio año para lograrlo, destacan los analistas de Barclays Capital en un reciente informe.

Los expertos de la entidad aseguran que dadas las dificultades del mercado, las autonomías se verán obligadas a "cubrir estas necesidades con otras vías" de financiación alternativas a la emisión de deuda. Unas vías que deben reportarles "más de 20.000 millones de euros".

La opción más clara, apuntan desde Barclays, es acudir a las entidades de crédito. "Los préstamos bancarios fueron utilizados en 2009 para cubrir las necesidades de financiación de las regiones. æpermil;stas utilizaron casi el mismo nivel de préstamos que de bonos para sufragarse a sí mismas". En concreto, los autores del documento detallan que las corporaciones autonómicas y locales acudieron a la banca y a la subasta de deuda a partes iguales, obteniendo 12.000 millones de cada una de estas fuentes. Este año, continúa el informe, la proporción será, al menos, similar.

En este sentido, Desde Barclays calculan que las autonomías habrían logrado ya unos 7.000 millones de euros de financiación de entidades de crédito. Los analistas cuentan, además, con que las comunidades autónomas utilicen 2.000 millones de la caja con la que operan para compensar la falta de emisiones. De cumplirse estas cuentas, sostienen desde la entidad, "la cantidad real que les resta probablemente pueda ser sufragada sin demasiados problemas con una combinación de emisión de bonos y préstamos bancarios de entidades nacionales e internacionales". Que se logre o no, matizan, dependerá del riesgo que los mercados perciban en torno a la deuda pública, imagen "que parece haber mejorado en las últimas semanas".

La imagen de riesgo se mantiene

Las emisiones nacionales, efectivamente, parecen haber iniciado la senda de la normalización. Las malas perspectivas de crecimiento económico que dio hace unos días la Reserva Federal estadounidense desataron por un momento el pánico y la pesadilla pareció haber vuelto. Sin embargo, durante la última semana el spread ha vuelto a situarse en el entorno de lo 160 puntos básicos.

En realidad, los fantasmas que acosaban a la deuda española comenzaron a disiparse en julio, cuando el Estado hizo frente sin mayor problema al grueso de los vencimientos previstos para el ejercicio. Después de eso, los buenos resultados obtenidos por la cuestionada banca española en los test de estrés hicieron el resto. Tras meses de lo que los analistas coinciden en señalar como "tensiones excesivas", el diferencial con Alemania comenzó a bajar, las subastas del Tesoro encontraron una enorme demanda, y los tipos de interés que el Estado paga por sufragarse empezaron a estabilizarse. La prueba de fuego llegará en septiembre cuando el Tesoro debe volver a colocar deuda a largo plazo.

"Si los inversores se fijasen más en los problemas de las comunidades autónomas serían menos optimistas con la deuda del Gobierno central, afirma a Bloomberg el gestor de Robeco Group, Olaf Penninga. El ejemplo más paradigmático es el de Cataluña, que tras fracasar en la subasta de deuda de marzo no ha vuelto a emitir más papel. Una situación que le ha obligado a recurrir a la banca por un montante de 1.000 millones de euros, pese a lo cual, aún necesita otros 6.000 para cubrir sus necesidades de financiación (ver despiece).

No es un caso aislado. Madrid canceló la emisión de deuda que tenía prevista para junio por la falta de compradores, mientras que otras regiones han congelado los pagos que tenían pendientes hasta que "los mercados dejen de estar cerrados". Este panorama ha provocado cierta inquietud en los analistas. No faltan quienes tras predicar sobre la necesidad de rescatar a España, han renovado su discurso para reclamar ahora ayuda urgente para sus autonomías. "Podría haber una región que tenga más dificultades y que necesite algo de ayuda", admite Diego Fernández, de Inverseguros, pero ésta, continúa "no tiene por qué materializarse en un rescate, sino en algún tipo de préstamo".

Cualquier movimiento en este sentido sería delicado, más teniendo en cuenta que las principales agencias de calificación crediticia han bajado el rating de algunas de las comunidades y las perspectivas sobre casi todas. Un paso en falso, un rumor negativo podría desatar la desconfianza. Sin embargo, los expertos confían en que el Gobierno tome las medidas oportunas en caso de que sea necesario. "Sería absurdo no hacerlo. ¿No dejas caer a un banco pero sí a una región?", dice José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, convencido de que otra reacción sería un "suicidio" político.

Cataluña. No logra colocar deuda desde marzo

Los problemas que las comunidades autónomas afrontan para financiarse tienen su paradigma en Cataluña. La región ha sido incapaz de colocar emisiones de deuda en el mercado desde el mes de marzo. El plan de austeridad de la Generalitat redujo a unos 8.000 millones de euros sus necesidades económicas para 2010. Tras lograr 2.100 millones en las subastas del primer trimestre, Cataluña se ha visto obligada a firmar un crédito sindicado con 10 entidades financieras -encabezadas por la Caixa- por importe de 1.000 millones de euros. En lo que queda de ejercicio deberá reunir otros 5.000 millones. La comunidad acumula la mayor deuda regional, 25.000 millones.

Galicia. Retrasa pagos al Gobierno central

La Xunta logró colocar unos 500 millones de euros en una única subasta de deuda, el pasado marzo. Desde entonces, sin embargo, la pérdida de confianza en las emisiones nacionales y regionales, han llevado a la Administración Gallega a acudir a la banca, de donde ha obtenido cerca de 700 millones más. Aunque el Ministerio de Economía ha autorizado ya a la Xunta para subastar otros 400 millones de euros en papel gallego, el Ejecutivo de Alberto Núñez Feijóo ha preferido esperar al otoño. para ver si se normalizan los mercados. Lo que si ha hecho, por el momento, es congelar los pagos de la deuda pendiente que tiene con la Administración Central.

Madrid. Aplaza subastas por la demanda

La ausencia de demanda ha llevado a la Comunidad de Madrid a aplazar la subasta de 500 millones de deuda que tenía prevista para julio. Aunque ya colocó una cantidad similar durante marzo, las necesidades de financiación de los madrileños exigen aún un esfuerzo considerable.

En junio, el Consejo de Ministros autorizó a la región a emitir deuda por una cuantía máxima de 1.134 millones, lo que debería bastar para cubrir los gastos previstos por la autonomía central. Unos días después, y sólo unas semanas antes de la subasta, la agencia de calificación Moody's rebajó el rating de la comunidad de AA1 a AA2.

Otras regiones

País Vasco. Euskadi aplazó en primavera una subasta de deuda ante la incertidumbre del mercado. Ahora busca financiación en la banca para reunir los 2.000 millones que necesita este año. Por el momento ha logrado 600 millones.

Baleares. Las subastas le han reportado unos 500 millones. Ya ha descartado que vaya a obtener los 300 restantes en deuda.

Cantabria. Cuenta con unos 40 millones emitidos en bonos, necesita otros 300 que espera conseguir en la banca.

La cifra

7.900 millones de euros es la cuantía que han colocado las comunidades autónomas hasta junio, de los más de 30.000 millones que esperan conseguir durante el ejercicio 2010.