Dudas en Estados Unidos

El fantasma de la recesión pasa al otro lado del Atlántico

Los datos negativos de la Fed y las previsiones positivas sobre Alemania devuelven protagonismo a Europa.

La Bolsa de Nueva York, cerca de su cota más alta en 2010
La Bolsa de Nueva York, cerca de su cota más alta en 2010

El miedo al resfriado de EE UU vuelve a impactar en los mercados internacionales. Los datos macroeconómicos publicados en EE UU en las últimas semanas han vuelto a enfriar el optimismo que había animado las esperanzas de recuperación. Si por el otro lado del Atlántico llegan noticias negativas sobre las perspectivas de crecimiento, Europa vuelve a levantar cabeza tras dos años de vacas flacas.

Las esperanzas de recuperación del Viejo Continente se dirigen hacia su tradicional estímulo interno, la locomotora alemana que ha vuelto a crecer a niveles previos a la crisis. Tras haber certificado que la economía germana creció un 2,2% de abril a junio, el mayor incremento trimestral desde la reunificación, el Bundesbank revisó al alza su pronóstico para el PIB desde el 1,9% al 3% para el 2010. Empiezan a invertirse los papeles en los actores macroeconómicos y EE UU ya no parece el motor al que todos esperaban engancharse para salir de la crisis. Las dudas sobre la recuperación norteamericana han vuelto con insistencia tras la publicación de los datos del paro. Las peticiones de subsidio por desempleo en EE UU aumentaron en la última semana más de lo que previsto, hasta las 500.000, el peor dato desde noviembre de 2009. Se trata de la tercera semana consecutiva en la que se incrementan los subsidios.

Para echar más sal a la herida, llegó el dato negativo de la actividad empresarial. El índice de la Fed de Filadelfia, que mide la actividad manufacturera en la región, se situó en agosto en -7,7 puntos, desde los 5,1 marcados en julio, sorprendiendo negativamente a los analistas. Otro indicador que sugiere la contracción de la actividad productiva de EE UU y una ducha fría para los mercados internacionales.

Las tendencias que apuntan a un cambio de rumbo del protagonismo económico internacional entre EE UU y Europa se ven reflejadas en diferentes sectores. Según el informe publicado el martes por Bank of America-Merrill Lynch, que reporta una encuesta a gestores de fondos, "el foco del pesimismo entre los inversores ha pasado desde China y Europa a EE UU y Japón". Según Gary Baker, responsable de la firma en Europa, "la confianza de los inversores en Europa ha logrado una importante mejoría", que confirma la importante recuperación apuntalada sobre el optimismo que los test de estrés inyectaron en los mercados.

La incertidumbre sobre la recuperación ha sido el motivo del repliegue en las principales Bolsas de los últimos días, pero con la novedad de que, esta vez, los riesgos y el pesimismo no tienen su origen en la zona euro, como hasta hace apenas un mes, sino en el mismo Wall Street. El miércoles de la semana pasada, la Reserva Federal declaraba que el crecimiento de EE UU no está consolidado, y que la recuperación económica necesita ayuda para sostenerse. Para otorgar más liquidez al sector financiero y dar aire a la actividad del país, la Fed anunció la compra de bonos del tesoro. Según los analistas de Schroders, la Fed "está intentando reducir los efectos negativos de un largo proceso de desapalancamiento, y este anuncio es una señal de que es consciente de la tibieza de la recuperación y que utilizará todos los instrumentos a su alcance para evitar una espiral deflacionaria como la de Japón".

En cuanto la Reserva Federal manifestó su preocupación por la debilidad de la economía estadounidense, se ha materializado el fantasma del double dip (doble recesión), la recaída norteamericana tras un año de esperanzador crecimiento. Y lógicamente, Europa podría resentirse gravemente del resfriado de Estados Unidos.