La reordenación del ladrillo

Demasiadas constructoras para un pastel menguante

Las fusiones de pequeñas y medianas empresas son vistas como una cuestión de supervivencia para el sector

Demasiadas constructoras para un pastel menguante
Demasiadas constructoras para un pastel menguante

Ninguna empresa lo reconoce públicamente, aunque sí lo hacen guardando el anonimato: está habiendo movimientos entre constructoras de tamaño medio para explorar posibles operaciones de fusión. Así les consta a varias fuentes del sector. La unión de fuerzas entre empresas con actividades afines es algo que tanto las principales patronales como el mismo ministro de Fomento, José Blanco, llevan tiempo recomendando. Las razones: hay demasiadas compañías para un pastel cada vez más pequeño.

En España hay, según un informe de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), hasta 441.956 empresas dedicadas directa o indirectamente a la construcción, aunque más del 90% de ellas tiene hasta diez empleados en nómina. Menos de 1.500 cuentan con al menos un centenar de empleados, y sólo 98 superan el medio millar. Las constructoras propiamente dichas son 5.500 (las empresas que tienen clasificación para contratar obra pública).

El tejido empresarial, además, está en continuo movimiento. Así, en sólo dos año se ha pasado de más de medio millón de empresas relacionadas con la construcción a la cifra actual.

"Es probable que haya demasiadas empresas en el sector", asegura Fomento

"Probablemente haya demasiadas empresas en la construcción y, con la caída de la inversión pública, habrá un reajuste en el sector", dijo el ministro de Fomento, José Blanco, a mediados de junio en un acto celebrado en la Universidad Menéndez Pelayo. Un mes más tarde detalló en el Congreso el plan de ajuste en las inversiones en infraestructuras, que supone un recorte sobre los compromisos de gasto de 2010 de 3.435 millones de euros entre rescisiones de contratos y reprogramaciones de plazos de proyectos.

Una factura que han pagado las grandes constructoras del país (Acciona, ACS, FCC, Ferrovial, OHL y Sacyr Vallehermoso), pero que también a afectado a varias empresas de menor tamaño, como Aldesa, Azvi, Comsa, Constructora Hispánica o Rover Alcisa. A éstas se les anotaron más de 580 de los 1.740 millones de euros correspondientes a los 32 contratos rescindidos, mientras que el resto cayó en las grandes (el cálculo no incluye los 500 millones en contratos que el Gobierno indultará del plan de ajuste, según anunció la semana pasada).

El golpe es demasiado fuerte para las constructoras que no tienen diversificada su producción. Y cuanto más pequeña es una compañía, menos capacidad tiene para hacerlo. Por eso, y porque aún no se sabe en qué medida afectará el ajuste a las constructoras de tamaño medio (no se conoce la lista definitiva de los 200 proyectos cuyos plazos se reprogramarán), resulta difícil hacer una estimación en cuanto al número de fusiones que se puedan dar.

El tijeretazo anunciado por Blanco se suma, además, a la caída de la actividad que se venía experimentando desde la explosión de la burbuja inmobiliaria. El sector sobrevive en España desde 2006 gracias a la obra civil. Así lo muestra la distribución del consumo del cemento, uno de los indicadores más fiables. Según datos de la patronal Oficemen, en 2009 el 60% se dedicó a obra civil, el 22% a vivienda y el restante 18% en edificación no residencial. Unas magnitudes que no han cambiado significativamente en lo que va de año.

De ahí que el ajuste de Fomento, que venía siendo el cliente principal del sector, motivase a las cinco principales patronales de la construcción (Aerco, Anci, Cepco, CNC y Seopan) a pedir, además de un plan de rescate similar al del automóvil o el carbón, que el Estado tutele el proceso de reestructuración sectorial para evitar que se lleve a cabo por la "ley de la selva". Una iniciativa poco frecuente, sobre todo porque dichas patronales representan desde las grandes multinacionales (Seopan) a las constructoras medianas (Aerco, Anci) o las empresas de materiales (Cepco).

"Se trata de un sector sobredimensionado, con márgenes reducidos" y con empresas "poco capitalizadas", reza el documento conjunto remitido al Ejecutivo. "En este escenario, un ajuste de las dimensiones del proyectado, junto a la entrada en vigor de la Ley de Morosidad va a suponer la aceleración no ordenada de su reestructuración y tendrá efectos imprevisibles sobre la desaparición de empresas o sobre su clasificación", apunta el comunicado.

Efectos sobre la economía

El sector lo tiene claro: los cambios en el tejido empresarial serán "rápidos e intensos". Y el recorte de inversión pública en infraestructuras que lo ha propiciado tendrá efectos sobre la economía española en su conjunto. Además de una cascada de despidos (las patronales hablan de más de 500.000 hasta 2013), provocará una contracción del PIB del 0,1%, según anunció recientemente David Taguas, presidente de Seopan y antiguo director de la oficina económica del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

"Cinco empresas no representan al sector"

La cita informal que pretenden mantener el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y los presidentes de las cinco principales constructoras del país ha irritado al resto. Florentino Pérez (ACS), José Manuel Entrecanales (Acciona), Baldomero Falcones (FCC), Rafael del Pino (Ferrovial), Juan Miguel Villar Mir (OHL) y Luis del Rivero (Sacyr Vallehermoso) no representan al sector en su conjunto.

Así lo cree Javier Sáenz Cosculluela, el máximo responsable de la patronal Aerco (Asociación Nacional de Empresas Constructoras de Obra Pública). Dicha asociación empresarial aglutina a 36 empresas de tamaño medio que generan una facturación de unos 4.000 millones de euros y emplean a más de 10.000 trabajadores, en su mayoría indefinidos.

"Las cinco grandes constructoras no son las representantes exclusivas del sector", asegura Cosculluela, a quien la filtración de la reunión prevista inicialmente para hoy y que Moncloa suspendió el pasado lunes le ha pillado, como a la mayoría, de vacaciones.

"Quizá sería más interesante que todo el sector se reúna con el presidente, como ya hicimos cuando presentamos un documento consensuado para pedir compensaciones por el plan de ajuste de la inversión en infraestructuras de Fomento".

Las patronales están desde ayer, según Cosculluela, manteniendo conversaciones para evaluar la posibilidad de solicitarle al jefe del Ejecutivo que mantenga una reunión también con ellos. "Siempre es bueno que el conductor del Gobierno tenga un buen conocimiento de las dificultades que atraviesa el sector", asegura.

"Las empresas medianas contribuyen de manera muy significativa en la obra pública", asegura. No en vano, según Cosculluela las grandes multinacionales de la construcción, representadas en la patronal Seopan, sólo tienen un 10% de su facturación en dicho subsector.

El descontento de Aerco es compartido por otras asociaciones empresariales, como Anci (Asociación Nacional de Constructores Independientes). Ninguna de ellas ha emitido comunicados al respecto, pero no descartan tomar medidas más adelante.

Seopan pide que se lance el PEI

El presidente de Seopan, David Taguas, que representa a las mayores constructoras del país, aseguró ayer en declaraciones a la Cadena SER que desconocía la reunión que iba a mantener el jefe del Ejecutivo con los presidentes de Acciona, ACS, FCC, Ferrovial, Sacyr Vallehermoso y OHL.

Aprovechó, asimismo, para reivindicar la fórmula de la participación público-privada para impulsar el sector. Es el momento, dijo, de que el Gobierno lance el Plan Extraordinario de Infraestructuras (PEI), dotado de 17.000 millones de euros y que se presentó en abril como la contraprestación al rigor presupuestario.

Taguas reconoció que su desarrollo "no es fácil", ya que incluir capital privado en las obras implica diseñarlas muy bien y con retornos importantes para que sean "financiables en las condiciones normales del mercado".

Por otra parte, el presidente de Seopan subrayó que la interlocución de su organización con el Ejecutivo y su equipo ministerial es "bastante buena". "Lo que ocurre es que la situación en los últimos meses ha sido difícil en nuestro sector", precisó.

Las cifras

441.956 es el total de empresas relacionadas directa o indirectamente con la construcción.

98 son las compañías del sector de la construcción en las que hay más de 500 empleados con contrato indefinido.

0 son los asalariados con los que cuenta el 50,78% de las compañías del sector.