Consolidación presupuestaria

Merkel responde a socios que la prioridad es consolidar y no bajar los impuestos

La canciller alemana, Angela Merkel, afirmó hoy que el objetivo de su Gobierno es aprovechar el fuerte impulso económico registrado por Alemania para la consolidación presupuestaria, en respuesta a las nuevas propuestas de sus socios liberales a favor de estudiar la posibilidad de bajar impuestos.

"La prioridad del Gobierno es la consolidación presupuestaria", indicó el portavoz gubernamental, Steffen Seibert, según el cual en esta cuestión hay "pleno acuerdo" entre la canciller y el vicecanciller y ministro de Asuntos Exteriores, el liberal Guido Westerwelle.

"Se mantendrá la línea de austeridad. No tenemos más dinero, sino tal vez algo menos de endeudamiento", añadió Seibert, para expresar a continuación la "satisfacción" de Merkel por el fuerte crecimiento experimentado por el Producto Interior Bruto (PIB) en el segundo trimestre del año, un 2,2%.

Seibert concretó que Merkel y Westerwelle habían abordado la cuestión por teléfono, esta misma mañana, y que no había el menor disenso entre los dos, "aunque por parte de los liberales siempre se insista en las bajadas de impuestos", añadió.

La precisión de la canciller sigue a la publicación, ayer, de una entrevista a Westwerelle, presidente del Partido Liberal (FDP), en el dominical "Bild am Sonntag", donde éste apuntaba a la posibilidad de aprovechar la buena coyuntura económica para bajar impuestos.

"Mantenemos en perspectiva una descarga (fiscal) en interés del crecimiento, la creación de puestos de trabajo y una mayor justicia en los rendimientos. Si hay margen de maniobra, debe aprovecharse", apuntó Westerwelle desde Mallorca (España), donde pasa sus vacaciones..

Según Der Spiegel, el gobierno estima que el crecimiento del PIB este 2010 podría ascender hasta el 3%, lo que, de confirmarse, doblaría los pronósticos aún vigentes, que se marcan el objetivo del 1,5%.

Las nuevas estimaciones oficiales del Gobierno se darán a conocer, previsiblemente, en octubre, pero ya el viernes el ministro de Economía, el asimismo liberal Rainer Brüderle, avanzó que se podrían situar sobre el 2%.

Las razones de este optimismo se fundamentan en el hecho de que el impulso no se sustenta únicamente en el auge de las exportaciones, tradicional motor de la economía alemana, sino también en el consumo privado y las inversiones empresariales.

Ello implica que el buen ritmo no está en peligro, ni siquiera en caso de un revés coyuntural en el extranjero que pudiera comportar una ralentización de las exportaciones.