Según los últimos datos de la Agencia Tributaria

Las ganancias patrimoniales de los hogares caen un 32%, al nivel de 2003

Las ganancias patrimoniales de los hogares cayeron en 2009 un 32%, hasta los 12.321 millones de euros. Ello implica que las plusvalías que las familias declararon en el IRPF han retrocedido hasta niveles del año 2003, según los últimos datos de la Agencia Tributaria.

Hace tres años, cuando el mercado inmobiliario y la Bolsa parecían no tener techo, los hogares españoles declararon ganancias patrimoniales -venta de acciones o de inmuebles, por ejemplo- por un importe de 42.439 millones de euros, la cifra más alta nunca vista. Y, 36 meses más tarde, esos mismo hogares registraron unas plusvalías de sólo 12.321 euros. Es decir, una caída del 71%.

Ello ha contribuido a que por primera vez en quince años -cuando se inició la serie histórica- se registre un retroceso de la renta bruta de los hogares. Alcanzó los 581.873 millones, un 2,5% menos que el año anterior. La renta bruta de los hogares es el resultado de sumar los salarios, los ingresos de los autónomos, las ganancias patrimoniales y los beneficios derivados del capital mobiliario y de los inmuebles arrendados que tributan por el IRPF.

Todos los componentes sufren descensos con la excepción de las plusvalías generadas por el alquiler de inmuebles, que aumentan un 2,5%. El mayor descenso se centra en las ganancias patrimoniales, donde los beneficios derivados de los fondos de inversión representaban el 23% del total. Las retenciones aplicadas a estos fondos se redujeron un 50,8% en 2009 "debido al menor volumen de reembolsos realizados". Es decir, los contribuyentes optaron por mantener su dinero a la espera de que mejorara la situación en los mercados

Por otra parte, las rentas del trabajo -que incluyen los salarios, las prestaciones por desempleo o las pensiones- sufrieron un deterioro del 1,4% debido la elevada destrucción de empleo registrada en 2009, que llevó la tasa de paro hasta el 18% de la población activa. Con todo, las rentas del trabajo representan el 85% del total de los ingresos brutos de los hogares.

Los contribuyentes del IRPF que cobraron prestaciones por desempleo ascendieron a 2,3 millones, un 52,9% más que el año anterior y un 102% por encima de la cifra registrada en 2007. En cambio, los pensionistas, que también tributan por renta, se mantuvieron estables por encima de los ocho millones.

El deterioro económico también dejó su firma en las cuentas de las empresas y de los autónomos que tributan por el IRPF. Pasaron de presentar una renta bruta de 32.441 millones en 2008 a 28.590 millones de euros. Implica retroceder a niveles del año 2002. Además, los contribuyentes que declararon actividades económicas se redujeron un 7%. Dicho de otra forma, los autónomos no sólo ganan menos dinero sino que una parte importante se ha dado de baja. Sólo los contribuyentes que declaran beneficios por el arrendamiento de inmuebles incrementaron su renta debido al aumento de los precios y a una cierta revitalización del mercado del alquiler.

En cualquier caso, la renta bruta per cápita se situó en 2009 en los 12.447 euros, lo que supone 640 euros menos que el año anterior. En total, unos 30,6 millones de contribuyentes sufrieron algún tipo de retención del IRPF. De éstos, 19,4 millones presentó la declaración de la renta, trámite que no es obligatorio para aquellos que ganan menos de 22.000 euros anuales.

Un error de 13.587 millones

El deterioro de las rentas de los hogares no fue previsto por el Gobierno, que esperaba recaudar 77.444 millones de euros por el IRPF en 2009. Finalmente, el Estado ingresó 13.587 millones menos de lo presupuestado. La caída del empleo, los menores intereses bancarios y el descenso de las ganancias patrimoniales por encima de lo estimado por el Gobierno explican este error de cálculo. De hecho, el IRPF sufrió un descenso en su recaudación del 10,6% en 2009. Supone un hecho extraordinario que sólo ha ocurrido dos veces desde 1980, lo que demuestra que también la actual crisis económica es extraordinaria.

Los asalariados soportan un tipo superior que la pequeña empresa

El tipo efectivo en el IRPF de los declarantes de rentas del trabajo -asalariados, pensionistas y beneficiarios de prestaciones por desempleo- se sitúa, de media, en el 11,1%. Supone un gravamen significativamente inferior al que rige para las rentas de las empresas que tributan por el IRPF, que aplican un tipo del 7,7%. En este grupo sólo se incluyen pequeñas sociedades y autónomos que determinan su base imponible en función de la diferencia entre ingresos y gastos.

En cambio, la estadística define como rentas del trabajo los beneficios de los autónomos que tributan por módulos, es decir, que pagan el IRPF en función de variables como el consumo de luz, los metros cuadrados de su local o el número de empleados.

Por otra parte, las rentas del capital soportaban en 2009 un tipo del 18%, gravamen que el Gobierno incrementó al establecer dos nuevos tramos. Uno al 19% y otro al 21%, que se aplica al superar los 6.000 euros de beneficio.

La destrucción de empleo no reduce el salario medio

La crisis económica no impidió que el salario bruto medio aumentara un 2,2% hasta alcanzar los 25.562 euros. Si bien el incrementó fue inferior al registrado en años anteriores, la mejora del sueldo medio indica que la destrucción de empleo ha afectado sobre todo a los trabajador peor remunerados. Sin embargo, el importe total de las rentas del trabajo sometidas a retención cayeron por primera vez en la historia. Ello se debe a que muchos contribuyentes pasaron de tributar como asalariados a hacerlo como beneficiarios de la prestación por desempleo.

En consecuencia, Hacienda ha visto como se reducían los ingresos derivados de las retenciones en el IRPF. Los desempleados que cobran el paro aplican un tipo de retención del 0,15%. La prestación media asciende a 9.441 euros brutos anuales.

Mientras que la pensionistas obtuvieron de promedio 12.168 euros al año en 2009, un 3% más que en el ejercicio anterior.