Tras la crisis por el derrame de crudo

El consejero delegado de BP, Tony Hayward, dejará su cargo en octubre

El consejero delegado de BP, Tony Hayward, dejará su cargo en la petrolera británica el próximo octubre ante la crisis desatada tras el derrame de crudo en el Golfo de México, según informó hoy la cadena BBC.

Tony Hayward, consejero delegado de BP
Tony Hayward, consejero delegado de BP

El vertido de crudo provocado tras la explosión de la plataforma Deepwater Horizon de BP, en la que murieron 11 trabajadores y que abrió la fisura que ha provocado el peor desastre ecológico de la historia de Estados Unidos, se cobra su primera víctima en la depuración de responsabilidades.

La junta directiva de BP se reunió hoy en Londres para decidir el futuro de su consejero delegado, quien podría ser reemplazado por el estadounidense Bob Dubley, actualmente a cargo de las operaciones de limpieza de la compañía en el área afectada del golfo de México. Tony Hayward, consejero delegado de la petrolera, ultima su marcha de la compañía y negocia las condiciones para su salida. En los próximos días -algunas fuentes apuntan que mañana, 27 de julio, cuando se publiquen los resultados trimestrales- podría hacerse oficial la destitución del primer ejecutivo de la empresa y cabeza visible del desastre.

Hayward, muy criticado por su gestión tras el desastre ocurrido el pasado 20 de abril, podría ocupar un cargo en la junta directiva de la petrolera rusa TNK-BP, en la que BP cuenta con el 50% de participación, de acuerdo con el citado canal. Un portavoz de BP señaló ayer que Hayward "tiene el apoyo del consejo de administración y de la dirección", y se negó a comentar las informaciones que circulaban sobre la destitución. Hayward ha sido muy criticado en Estados Unidos por la gestión del derrame de petróleo en el golfo de México y por relativizar en un primer momento el impacto ambiental de la catástrofe en el golfo.

Según la cadena BBC, BP anunciará además de la marcha de Hayward, una provisión cercana a 21.660 millones de euros para cubrir los costes de la campana colocada en el pozo para frenar el vertido, las indemnizaciones correspondientes y las multas por el accidente, lo que resultará en unas importantes pérdidas para el segundo trimestre del año.

Hayward puede ser sustituido por el estadounidense Robert Dudley, que está a cargo de las operaciones de limpieza de BP en el golfo, informaron a Reuters en fuentes de la compañía.

La prensa británica había conjeturado en los últimos días que Hayward, de 53 años, podía retirarse a finales de agosto o en el mes de septiembre, con el fin de restablecer la reputación y la imagen de BP.

Hayward, que ha trabajado en la empresa durante 28 años, no convenció a los miembros del Congreso de Estados Unidos con los que se reunió el mes pasado, y fue criticado por no responder como se esperaba a las preguntas sobre el accidente y el vertido en el golfo de México.

BP busca dar un giro a su estrategia para defenderse no sólo de las responsabilidades que tendrá que asumir por el desastre, sino también para poder ejercer su defensa en caso de una eventual amenaza de compra por parte de empresas como ExxonMobil o Royal Dutch Shell, de acuerdo con los medios del Reino Unido, ya que desde la explosión ocurrida el pasado 20 de abril, BP ha perdido cerca de un 40% de su capitalización.

El pasado día 12, BP informó de que el coste que le supone el vertido hasta el momento es de 3.500 millones de dólares (2.779 millones de euros). Según la petrolera, unas 46.000 personas y unos 6.400 barcos han participado en las labores de limpieza tras la explosión y el hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon.

BP insiste en que es una compañía fuerte y que puede afrontar la crisis, gracias a la fuerte generación de efectivo y a las facilidades bancarias disponibles.

Salida "inevitable" tras el deterioro de imagen

Según distintos expertos citados por la BBC y Bloomberg, la salida de Tony Hayward de BP era inevitable por el desgaste de la imagen de la compañía tras la explosión y el posterior vertido, pero la petrolera quería esperar hasta que los esfuerzos para contener el derrame estuvieran dando resultados. Tras varios intentos fallidos, BP selló la filtración el pasado 15 de julio con una tapa de contención ajustada, deteniendo el vertido de crudo por primera vez desde que una plataforma estalló el 20 de abril, aunque todavía falta sellar el pozo por completo. Aunque se mantiene el pozo sellado provisionalmente, se trabaja en la perforación de un pozo auxiliar que, se espera, solucionará el derrame de modo definitivo.

Ayer, los barcos y trabajadores que realizan las obras en la zona reiniciaron su actividad tras interrumpirla el pasado jueves por la tormenta tropical Bonnie que obligó a evacuar la zona. Se estima que los trabajos podrían terminar a mediados de agosto pero no se descartan nuevas interrupciones ante posibles tormentas. El sábado, el coordinador estadounidense que trabaja para frenar el vertido indicó que la evacuación debido a Bonnie retrasaría entre siete y diez días los trabajos de lucha contra el derrame.

La cifra

40% es la caída en Bolsa de BP desde la explosión de su plataforma petrolera el 20 de abril, que provocó el peor desastre ecológico de la historia de EE UU.