A fondo

El cubo de Rubik de las cajas

BBVA cree que hay que actuar con más contundencia y "eliminar de la cesta las manzanas podridas".

Poco a poco se van despejando las dudas e incógnitas que planean sobre el sistema financiero español. Pero se abren otros frentes. El martes de la semana pasada se publicó el real decreto ley sobre la reforma de las cajas, que entró al día siguiente. De esta forma, se pone en marcha la bancarización del sector y se abre la puerta a su privatización. Los inversores ya pueden adquirir acciones de las cajas y sentarse en sus consejos. Los bancos han logrado que las cajas se equiparen en instrumentos para obtener capital, en exigencias de transparencia y en la evaluación de su gestión por parte de los mercados.

El viernes se despejó otra incógnita. El futuro de Cajasur. La oferta de BBK fue la que más convenció al FROB y al Banco de España. Esta adjudicación logra encajar dos piezas más en el puzle financiero español. La caja cordobesa ya tiene dueño. Pasa a ser propiedad de la entidad vasca, tras haber sido intervenida el pasado 21 de mayo y adjudicada el viernes. Y la entidad que preside Mario Fernández consigue dar un salto en el mapa bancario, aprovechar la reestructuración para crecer y sacarse varias espinas de una sola vez. De un sólo plumazo desaparece el fantasma de CCM, caja por la que pujó, aunque su oferta no logró superar a la de Cajastur.

También desaparecen los recelos por no haber llegado a consumar la fusión con Kutxa, con quien ha mantenido relaciones en varias ocasiones e incluso llegó hasta el altar con ella, pero nunca consiguió colocarle el anillo de casado en su marca. Caja del Mediterráneo (CAM) se acercó a BBK para crear un SIP o fusión virtual. Y como en las dos ocasiones anteriores, los contactos se enrocaron. Con estos tres fracasos y la reestructuración casi finalizada, parecía que el destino de BBK era permanecer en solitario hasta que se volviese a retomar las negociaciones para crear una gran caja vasca con Kutxa y Vital. La entidad vizcaína, además, había preparado ya su salida de Banco Guipuzcoano, donde controla el 15% de su capital, que venderá en septiembre a Banco Sabadell. Cajasur parecía así la gran y única salida de BBK para ganar dimensión con una sola operación.

El Banco de España también se apunta una medalla. El equipo de Nomura encabezado por Francisco Sánchez-Asiaín también. Han logrado resolver el futuro de la intervenida Cajasur en menos de un mes. Todo un récord, que espera que premie el mercado aumentado la confianza en el sistema financiero nacional. Más cuando la adjudicación se ha producido justo una semana antes de que se realicen los test de estrés a la banca española en particular y a la europea en general.

Esta operación ha conseguido también un efecto placebo en la caja vasca. Le ha insuflado ánimos para poder embarcarse en otras operaciones en la previsible segunda oleada de fusiones del sector. Eso es al menos lo que se desprende de sus afirmaciones. Esta operación es "un primer paso" para ganar tamaño, aseguran fuentes de BBK. Y es que, pese a que la fusión de las tres cajas vascas esté en el congelador, son pocos los que dudan de que una vez que la economía comience a dar síntomas de recuperación las tres firmas descongelarán el proyecto.

Pero cuando las cajas han logrado finalizar tres de las caras del cubo de la reestructuración se descolocan dos a la espera de que se complete la sexta. Todo parecía ir sobre ruedas, y el mismo día que el Banco de España daba carpetazo a la intervención de Cajasur, CAM se amotinó contra su socio, Cajastur. La entidad alicantina quiere rebajar el poder de su homóloga asturiana en el SIP que van a crear. Lo logra en parte, pero no se da por satisfecha y pone en peligro la fusión.

El Banco de España vuelve a lanzar un ultimátum a la CAM. La integración debe seguir el proceso acordado y para el que Bruselas ya ha aprobado las ayudas públicas. El supervisor considera que hay que poner orden antes de que la noticia de que ya hay una caja que comienza a revolverse contra uno de los SIP acordados en las últimas semana trascienda a los mercados y a Bruselas. El anuncio, además, se produce en una semana, ésta, decisiva para el sistema financiero. Hay que demostrar a Europa que la banca española es más solvente que la de sus homólogos comunitarios. Y las pruebas de fortaleza parece que así lo demostrarán, según apuntan todos los expertos. El último en afirmarlo fue el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, quien aseguró el viernes en unas jornadas organizadas por Funcas, que con la publicación de los resultados de estos test, "sólo se puede ganar".

El sueño de la Junta de Andalucía y de Unicaja de crear una gran caja regional también se ha desvanecido con la adjudicación de Cajasur a BBK. Pese a ello, los intentos por que la entidad malagueña busque alternativas a esta operación se intensificarán en las próximas semanas, según apuntan varias fuentes. Las reticencias de Cajasol a su fusión con Unicaja no son una barrera infranqueable, aseguran las mismas fuentes, y apuntan otra posible solución. Crear otro SIP con Unicaja y otras entidades de ahorro de otras regiones como puede ser el formado por Caja Badajoz, CAI y Caja Círculo.

Esta es otra cara del cubo de Rubik que no encaja. Otra es más complicada de encajar. Es la de devolver la confianza al mercado. "Hemos comunicado mal, probablemente por un diagnóstico tardío, pero también por no tener la suficiente transparencia" apuntaba el viernes Santiago Carbó, catedrático de la Universidad de Granada. José Luis Escrivá, economista jefe de BBVA, fue más tajante. "Se ha avanzado muy poco en los tres años que lleva la crisis financiera. Hay que pasar a otros escenarios. Las autoridades deben actuar con gran contundencia para eliminar de la cesta las manzanas podridas. Hay que sacarlas antes de que empochen todo el cesto", subrayó en relación a otras posibles entidades que puedan estar mal tras el diagnóstico de los test de estrés. Escrivá considera que si hay alguna firma con dificultades, que cree que sí, lo mejor es intervenirla. Cree que el coste de esta medida es totalmente asumible por la economía española y sería mejor solución que mantenerla en el sistema, ya que no se recuperaría la confianza de los mercados.