Ganar la Copa con los pies en la tierra
La explosión de confianza que parece haber dejado el triunfo de la selección española en el Mundial de fútbol pasa de largo por los mercados financieros. El Ibex era ayer el índice europeo más castigado y la prima de riesgo se mantenía tozuda sobre los 200 puntos básicos. Algunos medios anglosajones se preguntaban, quizá no sin un punto de resquemor, si la banca española sería capaz de aprovechar la ocasión del test de estrés del mismo modo que Iniesta había logrado el gol de la victoria ante Holanda. Y el desafío es comparable, puesto que los inversores empiezan a poner en cuestión que la publicación de las pruebas de resistencia vaya a servir para abrir a la banca española las compuertas del mercado interbancario, tan necesario para cubrir las necesidades de liquidez.
Royal Bank of Scotland echaba ayer un poco más de leña al fuego al asegurar en un informe que la prueba arrojará una necesidad de capitalización para la banca española de 50.000 millones de euros, un cálculo que incluye un deterioro para la cartera de deuda soberana del 30%, uno de los escenarios más severos de las estimaciones realizadas hasta ahora. Así, el grado de presión que ejerza el test sobre la cartera de bonos de la banca amenaza con ser la variable clave que siga el mercado para juzgar la fiabilidad de los resultados.
Y mientras tanto, se mantiene el pulso entre las referencias que van marcado las firmas de análisis con la publicación de sus propios test y las advertencias de las instituciones y de algunas entidades financieras, que se esfuerzan en rebajar expectativas y en dar pistas que no lleven a sorpresas negativas llegado el momento de la verdad. La banca alemana ya ha advertido que entre el 10 y el 15% de los bancos no pasarían el test, lo que incluiría a una o dos entidades germanas. La recuperación de la confianza para España pasa por tanto por que el test sea favorable y no quede empañado por las debilidades de los demás.