Intenta esquivar las turbulencias

La empresa familiar mira al capital riesgo

Ficha consejeros independientes y diversifica para afrontar la crisis

El pinchazo económico ha colocado en la palestra a las grandes empresas, obligadas a replantearse sus modelos de negocio. Pero no son las únicas. La empresa familiar, un segmento que supone el 85% del tejido industrial en España y que genera una facturación de cerca del 70% del PIB, también se ha visto forzada a reinventarse para intentar esquivar las turbulencias.

La entrada de fondos de capital riesgo, una mayor diversificación o la incorporación de los códigos de buen gobierno, algo denostado hasta ahora en este tipo de compañías, son algunas de las recetas que los expertos recomiendan para que el sector salga airoso de la actual coyuntura económica. Advierten, además, que este proceso se ve acelerado por los problemas de sucesión, un escollo que se agrava en tiempos de crisis. De hecho, sólo el 35% de estas empresas superan el paso de padres a hijos. Y, en ocasiones, estos roces terminan en los tribunales, como ocurre en estos momentos con el grupo Eulen, el mayor grupo de servicios de España, o la galletera Gullón. En este sentido, Manuel Calvo, consejero delegado del grupo Calvo, indica que lo más importante para evitar conflictos es el diálogo. "Hay que hablar y hablar, si no las cosas se enquistan".

"Las empresas familiares piden más valoraciones en el actual entorno de reestructuración. Han aumentado las salidas a Bolsa, en el MAB (mercado alternativo bursátil), y las fusiones y adquisiciones. Se está segmentando el mercado entre buenas empresas y muy buenas y las que no lo son tanto", señala Eduardo Pérez, socio de BDO Finanzas Corporativas, en un encuentro organizado por Kreab Gavin Anderson.

Consejeros independientes

Álvaro Arias, socio director de Neumann International, puntualiza que "en las grandes compañías también se destruye valor, pero la empresa familiar es más vulnerable". Como antídoto apunta la entrada de capital riesgo o de inversiones institucionales, la incorporación de consejeros independientes y contar con asesores para los temas fiscales.

Para Pablo Álvarez de Linera, socio de Garrigues, una de las principales consecuencias de la crisis para la empresa familiar será el incremento de las desinversiones. "En los próximos dos años aumentarán las desinversiones entre aquellas empresas que se lanzaron a la aventura en segmentos que no eran su core business". Y entre ellos cita algunas compañías del sector hotelero o vinícola. También Manuel Bermejo, profesor del IE Business School, espera que se acelere el proceso de concentración.

Los expertos, no obstante, ponen una lanza a favor de la empresa familiar. Elías Rodríguez-Viñas, socio de Confivendis, señala que muchas empresas familiares cuentan con unos niveles de exportación muy elevados, aunque reconoce que tal vez deberían ser más sólidas financieramente. "Los empresarios buscan ahora la diversificación fuera de España. Su liquidez la quieren invertir fuera de la zona del euro", concluye Ana Figaredo, consejera delegada de Lombard Odier.

Un sector que concentra el 75% del empleo privado

Las empresas familiares suponen uno de los pilares de la economía española. Codorníu, Lladró, Osborne, Cirsa, Calvo, Eulen, El Corte Inglés o Inditex son algunos de los ejemplos de trayectoria de éxito. Se trata de un sector que genera el 75% del empleo privado en España, lo que supone más de 9 millones de puestos de trabajo.

Su tamaño también ha ido creciendo exponencialmente. Según un estudio reciente de la Fundación Nexia, el 37% de las empresas españolas con una facturación superior a los 1.000 millones de euros son empresas familiares. Otra muestra de su elevado peso es que el 50% de las compañías que cotizan en Bolsa son familiares. Y ahora este porcentaje podría verse incrementado. Sin ir más lejos, Eulen ha señalado que una de las opciones que baraja para zanjar las disputas familiares es salir a cotizar en el MAB.