Mercado laboral y cuentas públicas

El gasto anual en desempleo bajará en unos 5.000 millones en 2011

La factura de la protección por desempleo, que ha superado con creces los 30.000 millones de euros al año en 2009 y en 2010, experimentará una alivio para las cuentas públicas en 2011. En el primer semestre de ese año perderán la prestación contributiva el medio millón de trabajadores que perdieron su empleo en el arranque negro de 2009. El alivio se acercará a los 5.000 millones al año, ya que una buena parte de los perceptores se refugiará en el subsidio. Eso sí, la Seguridad Social perderá también los casi 2.000 millones de sus cotizaciones.

El Ministerio de Trabajo nunca ha tenido tanta gente cobrando seguro de paro ni ha hecho tanto desembolso financiero como en el primer semestre de este año. En los cinco meses para los que se dispone de información, se han superado los tres millones de perceptores (el techo se registró en febrero, con 3.201.028 beneficiarios de prestaciones), y el coste medio mensual de la factura se ha acercado a los 3.000 millones de euros (con un techo de 2.923 millones en enero pasado).

Nada anormal si tenemos en cuenta que las cifras de desempleo registradas ahora son las más altas de la historia (más de 4,5 millones de parados según la encuesta de población activa), consecuencia de dos años ininterrumpidos de recesión. Incluso los escenarios más asépticos no descartan nuevos avances del desempleo, teniendo en cuenta que la estabilización cíclica de la economía no ha concluido, ya que el escaso crecimiento que se registra se alimenta de productividad y mantiene la variable ocupación en la pendiente descendente. Aún los últimos datos de afiliación a la Seguridad Social revelan que la pérdida de empleo interanual se acerca al 2%.

Pero la duración de la crisis y la naturaleza de la normativa provocará un descenso en la factura del desempleo en el medio plazo. En concreto, a partir del mes de octubre se registrará durante unos cuantos meses una moderación súbita del coste del seguro por desempleo, que se producirá justo 24 meses después del impresionante salto que registró el paro entre octubre de 2008 y abril de 2009.

De octubre de 2008 a marzo de 2009 se destruyeron más de 700.000 puestos de trabajo y sus titulares pasaron a engrosar el paro

En el semestre de octubre de 2008 a marzo de 2009 la economía destruyó súbitamente más de 700.000 puestos de trabajo, y sus titulares se incorporaron todos a la nómina de las prestaciones por desempleo, con un incremento proporcional del gasto. Pasados 24 meses, a contar precisamente desde el otoño de 2010 y que culminarán en el primer semestre de 2011, tal colectivo abandonará mayoritariamente el desempleo remunerado, puesto que habrá agotado el periodo del que legalmente dispone de seguro. Prácticamente la totalidad de perceptores disponen de 24 meses de prestación contributiva, dado que sus carreras de cotización eran relativamente largas, ya que España vivía antes de la crisis un largo periodo de crecimiento. Y prácticamente la totalidad agotan la prestación ante la falta de alternativas de ocupación durante una crisis tan severa como la que ha atravesado el país.

El salto del semestre negro

En concreto, en el semestre antes citado (octubre 2008-marzo 2009) el número de perceptores del seguro de paro se incrementó en 518.000 personas, a las que hay que sumar un aumento entre las que percibían subsidio asistencial (cotización inferior a un año) de otras 200.000 personas. Así, los parados con protección pasaron de 1.851.308 de septiembre de 2008, a los 2.619.094 en abril de 2009, contabilizando todas las modalidades: seguro, subsidio, renta activa o subsidio agrario. En abril de 2009 1.654.303 perceptores lo eran de una prestación contributiva.

Fue precisamente en ese momento cuando se produjo también el consecuente salto cuantitativo en el gasto en prestaciones. Pasó de una factura mensual de 1.890 millones de euros en septiembre de 2008, a 2.638 millones en abril de 2009, unos 650 millones de euros más cada mes. Esta cantidad se ha elevado posteriormente, pero ya en los últimos meses ha flexionado a la baja.

El salto cuantitativo experimentado por la factura fue de los 21.042 millones de euros abonados en 2008, a los 31.460 de 2009, un 50% más. Sólo los 518.000 nuevos perceptores del semestre antes citado (octubre 2008-marzo 2009) incrementaron el coste en más de 8.200 millones de euros al año. Esta cantidad se ha quedado en el presupuesto de gasto hasta que a partir de octubre comience a abandonarlo, para culminar la salida en el primer semestre de 2011.

Pero el descenso del gasto en cobertura por desempleo depende de más cosas que la evolución temporal del desempleo. Tendrá su importancia el hecho de prorrogar o no el subsidio de 420 euros durante seis meses a quien agote el seguro que el Gobierno puso en marcha hace un año, y cuyo futuro está ahora en el aire como consecuencia de las dificultades presupuestarias.

Además, una buena parte de los perceptores que agotan el seguro, aproximadamente un tercio, pasa al colectivo de perceptores de subsidio, dado que tienen más de 52 años, o más de 45 y tienen cargas familiares. Por tanto, esta circunstancia reduce el impacto en la nómina a unos 5.000 millones de euros al año, según los cálculos de los expertos. En todo caso, la prestación en el subsidio es muy inferior a la que se percibe en el seguro: mientras que la prestación contributiva media abonada por el Gobierno, contabilizando las cotizaciones a la Seguridad Social, era de 1.332 euros en enero, la asistencial se quedaba en 479,5 euros al mes.

Por debajo de los 30.000 millones

Si la evolución del mercado de trabajo no se agrava en los próximos doce meses, y no hay síntomas de que pueda hacerlo, Trabajo reducirá la factura del desempleo en una cantidad que rondará los 5.000 millones de euros para 2011, y volverá notablemente por debajo de los 30.000 millones de euros (el 3% del PIB) ahora desbordados.

Ya en los cinco primeros meses de este año, periodo para el que se dispone de datos, las prestaciones contributivas han costado ligeramente menos que las abonadas en los cinco primeros meses de 2009. En concreto, si el año pasado supusieron 10.711 millones de euros, hasta mayo de este año se han consumido 10.317 millones Este descenso, que se acelerará en los próximos meses, se produce por el agotamiento del periodo máximo del seguro a muchos colectivos, y porque las nuevas entradas en prestación se producen sobre todo entre trabajadores que sólo tiene derecho al subsidio, pues su cotización no superaba los 12 meses. Ha empezado, pues, la rotación entre empleo temporal y subsidio de paro, muy tradicional en los periodos de incertidumbre económica, que se refleja en la contratación.

De hecho, en los cinco primeros meses de este año el gasto en subsidios (asistencial) ha alcanzado los 3.194 millones de euros, mientras que en el mismo periodo de 2009 fue de únicamente 2.221 millones.

En mayo percibían prestación contributiva 1,43 millones de desempleados, unos 200.000 menos que en enero, lo que demuestra ya el descenso paulatino de este colectivo. Sin embargo, los perceptores de subsidio están ahora en valores récord, con 1,32 millones de personas, prácticamente el doble que hace un año. De mantenerse la evolución de estas dos variables, en otoño habrá ya más perceptores de subsidio que de seguro. Hay que recordar que el primero se percibe si se cotiza menos de un año, si se tienen 45 años y cargas familiares o si se tienen 52 años, aunque no se tengan cargas. Para percibir seguro hay que cotizar al menos un año. Con tal cotización se cobran cuatro meses, y únicamente se pueden cobrar 24 meses si se han cotizado 72 (seis años).

Este trasvase se ha trasladado también al gasto. Mientras que la factura del subsidio está en máximos (650 millones mensuales) la del seguro ha descendido ya a los niveles de finales de 2008. El coste medio por perceptor y mes ha descendido también de forma muy abultada, a tasas anuales ya superiores al 12%. Ahora cada perceptor cuesta 899,32 euros al mes, y hace un año costaba 1.036.