La Eurocámara lamenta la falta de liderazgo de la presidencia española
El Parlamento Europeo valoró ayer positivamente los esfuerzos de España durante su recién concluida presidencia de la UE, pero la mayoría de los grupos parlamentarios acusaron al Gobierno español de falta de liderazgo durante la tremenda crisis sufrida por la zona euro durante el pasado semestre.

Sin alharacas ni aspavientos. Sin grandes alabanzas ni críticas desmesuradas. El Parlamento Europeo evaluó ayer la cuarta presidencia española de la UE con tanta frialdad como la expresada por un hemiciclo prácticamente vacío. La mayoría de los grupos parlamentarios reconocieron que España ha ejercido su mandato con lealtad en una coyuntura política, institucional y económica tremendamente delicada. Pero la mayoría, salvo el grupo el socialista, también reprochó al Gobierno falta de liderazgo durante una presidencia que, según el eurodiputado del PP, Luis de Grandes, "ha resultado tristemente irrelevante".
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió en cambio la consecución de los dos principales objetivos del semestre español: la puesta en marcha del Tratado de Lisboa, un logro que nadie le discute; y la creación de un embrionario gobierno económico europeo que hace seis meses, cuando lo planteó por primera vez la presidencia española, se consideraba como un tema tabú en muchas capitales comunitarias.
Zapatero enumeró "resultados de gran calado", ligados directa o indirectamente a la gestión de su presidencia, y "avances sustanciales" en la gobernanza económica. "La prueba más evidente, es que se han puesto en marcha instrumentos de cooperación, inéditos en la UE", dijo en referencia al fondo de rescate de Grecia (110.000 millones de euros) y de la zona euro (750.000 millones). Zapatero también recordó que se han encauzado las reformas del Pacto de Estabilidad y de la regulación del sector financiero.
A pesar de esos logros, ni el contexto político y económico de la UE ni el propio ambiente de una Eurocámara casi vacía se prestaba ayer para grandes discursos a favor o en contra de la presidencia. Rodríguez Zapatero se presentaba ante los mismos eurodiputados a los que el pasado 20 de enero presentó un entusiasta programa de trabajo que permitiría a Europa "asumir una mayor influencia y presencia en las escena internacional". Pero seis meses después, el balance pasa inevitablemente por constatar que la UE, la zona euro y España afrontan con grandes dificultades a una de las mayores crisis económicas de la historia reciente. "Estos meses han sido una auténtica prueba de estrés para la Unión Europea", resumió durante el debate parlamentario el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, que agradeció a Zapatero su "compromiso personal" con Europa en un momento tan delicado.
El líder de los socialistas europeos, Martin Schulz, apreció también "éxitos excelentes" en la cosecha española. Pero el resto de portavoces fueron menos considerados con Zapatero.
Y en un debate plagado de manidas metáforas futbolísticas, expresaron su aparente decepción con el semestre español. "Su presidencia ha sido como el Mundial de Fernando Torres: grandes expectativas, pero una decepción", señaló en nombre del grupo Liberal el alemán Alexandre Graf Lambsdorff. Otros, como el representante de Unión Progreso y Democracia (UPyD), Francisco Sosa Wagner, hicieron una lectura positiva del supuesto debacle de España al frente de la UE. "Como europeísta, me excita la idea de que esta experiencia pueda suponer el fin de las presidencias rotatorias", remató Sosa.