Dudas sobre algunos bancos alemanes

La UE cree que la inmensa mayoría de entidades pasará el test de estrés

Bruselas afronta con tranquilidad la recta final de las pruebas de resistencia a las que se está sometiendo a la banca europea. Fuentes comunitarias se declaran convencidas de que sólo un pequeño grupo de entidades necesitará inyecciones de capital. Y confían en que la publicación de los resultados devolverá la definitiva tranquilidad a los mercados europeos.

La temible cuenta atrás que puso en marcha el Gobierno español el pasado 17 de junio está a punto de terminar. Pero la Unión Europea confía en que el tic tac de las pruebas de estrés a la banca comunitaria no desemboque en una gran explosión, sino en un remanso de anhelada tranquilidad.

Fuentes comunitarias aseguran que la inmensa mayoría de las entidades financieras superará con facilidad la prueba y quedará claro que, incluso con las peores hipótesis, la ratio de capital de los bancos europeos rebasa con holgura los mínimos exigidos por las normas comunitarias e internacionales (acordadas en Basilea, en el marco del Banco Internacional de Pagos).

Las mismas fuentes, que siguen de cerca el proceso, subrayan que las hipótesis utilizadas para los tests incluyen, de forma directa o indirecta, el riesgo de una crisis de la zona euro que conlleve la reestructuración de la deuda en alguno de los socios. El resultado del test, según las fuentes consultadas, continuará siendo satisfactorio incluso con ese escenario, preocupante sobre todo para las entidades francesas y alemanas (que a finales de 2009 acumulaban unos 750.000 millones de euros en bonos de España, Portugal, Grecia e Irlanda).

Los exámenes contemplan incluso la reestructuración de deuda de algún país socio

Pero las mismas fuentes reconocen que no todas las entidades saldrán indemnes del ejercicio de transparencia impuesto al sector financiero europeo tras la decisión de España, a mediados de junio, de divulgar los tests de todas sus entidades. La publicación, por primera vez, de esos resultados a nivel europeo y nacional, obligará a inyectar capital en algunas firmas, según fuentes comunitarias. Las candidaturas más probables llegan desde Alemania y, en particular, de los llamados landesbanken (bancos públicos), atrapados entre un alto apalancamiento y un escaso pasivo. La prensa internacional aseguraba la semana pasada que Berlín ya prepara préstamos de emergencia a las entidades con más dificultades, bien a través del fondo de rescate bancario o con ayudas públicas directas.

La atención también se centra en España, sobre todo, por la exposición de algunas entidades a las consecuencias de la burbuja inmobiliaria. El viernes pasado, Popular tuvo que desmentir las informaciones sobre sus supuestas necesidades de capital, y recordó que su ratio Tier 1 supera el 9%, muy por encima del 4% exigido por Basilea.

Con independencia del resultado final del escrutinio, Bruselas considera positiva la prueba. "Es preferible tener que inyectar capital público a cuatro o cinco entidades, que seguir soportando una creciente crisis de confianza de los mercados en la situación del sector financiero europeo", señala un alto funcionario de la Comisión Europea, organismo que participa en la iniciativa, junto al Banco Central Europeo (BCE) y al Comité de Supervisores Bancarios Europeos (CEBS).

Segundo intento

Otro alto cargo comunitario también recuerda que la publicación de los tests de estrés en EE UU "puso fin a la incertidumbre". Tras la prueba al otro lado del Atlántico, la UE llevó a cabo su propia verificación, pero sólo sobre las 22 mayores entidades transfronterizas, entre las que figuran Santander y BBVA.

La prueba demostró la resistencia de unos gigantes que copan el 60% del mercado financiero europeo. Con una previsión de caída del PIB en la zona euro del 5,2% el año pasado y del 2,7% este año, más un descenso de los precios inmobiliarios de alrededor del 15%, los bancos testados acusaban unas minusvalías de 400.000 millones de euros, pero mantenían un capital Tier 1 por encima del 9%. Sin embargo, la ausencia de datos entidad por entidad y algunas dudas sobre la metodología aplicada, restaron credibilidad a aquel primer chequeo sobre la salud del sector.

España, donde menos sube la mora

La morosidad ha crecido a ojos vista en toda Europa a raíz de la crisis económica. Sin embargo, los incrementos de los préstamos dudosos muestran contrastes de un mercado a otro.

De acuerdo con un informe elaborado por PricewaterhouseCoopers (PwC) publicado el mes pasado, los créditos dudosos en los balances de la banca española sumaban 96.800 millones de euros al cierre de 2009. Es decir, un 28,4% más que un año antes.

Aunque la cifra es llamativa, se trata del menor incremento en términos absolutos cosechado en ningún país del continente. Los créditos morosos repuntaron en Alemania un 50%, en Reino Unido otro 44,8% y en Italia un 40,1%, sólo por citar algunas grandes economías de la región. Los datos de la consultora provienen de los bancos centrales de cada país, los informes financieros de las entidades, así como de analistas. Por otra parte, no se indica el peso relativo de la mora sobre la cartera crediticia de las naciones analizadas.

PwC apunta en su trabajo que surgen oportunidades para aquellos inversores especializados en el recobro que deseen hacerse con carteras de créditos problemáticos. Tras un prolongado parón, en España se han cerrado en el último año cuatro compraventas de carteras crediticias.