La tasa se tratará en el G20

Ana Patricia Botín: el impuesto a la banca penalizará a las entidades "prudentes"

La presidenta de Banesto , Ana Patricia Botín, advirtió hoy de que aplicar un impuesto especial a las entidades financieras penalizará a las entidades que han sido "prudentes" y "menos arriesgadas" y no resolverá la situación.

Ana Patricia Botín considera que el impuesto a la banca perjudicará a los bancos "prudentes"
Ana Patricia Botín considera que el impuesto a la banca perjudicará a los bancos "prudentes"

A juicio de Botín, esa propuesta, que previsiblemente se tratará en la próxima reunión del G-20 en Canadá, es "inútil" porque no distingue entre el tipo de negocio de las entidades y sólo se fija en su tamaño, con lo que ignora que "los bancos que han creado el problema no han sido los grandes, sino los mal gestionados".

Así lo explicó la presidenta de Banesto durante su intervención en un encuentro de antiguos alumnos de la "Wharton School" de la Universidad de Pensilvania celebrado hoy en Madrid.

Para evitar futuras crisis financieras, Botín abogó por tener sistemas más efectivos de medición de riesgos que tengan en cuenta que la banca comercial y la de inversión son distintas.

Además, propuso llevar a cabo políticas prudenciales que permitan a las entidades atesorar capital en épocas de bonanza para que cuando la economía no vaya bien y entre en recesión, no falte crédito.

Porque, insistió, "por supuesto" que los bancos "queremos prestar dinero", aunque ello no quita para que en la actual coyuntura económica la demanda de crédito sea "débil" o la capacidad de endeudarse es menor, explicó.

De hecho, dijo, "hay clientes que piden refinanciación, pero honestamente no la merecen".

Por último, la presidenta de Banesto instó por mejorar la coordinación internacional de supervisores y las políticas macroeconómicas, ya que explicó, "los bancos no tienen la culpa de todos y la salida de esta crisis no depende únicamente de los bancos".

Cualquier cosa que se haga en el sector financiero, no será suficiente si no se cambian los desequilibrios mundiales, o se hace un nuevo diseño institucional de algunas monedas, entre ellas el euro, añadió.