El G-20 debatirá la aplicación de más impuestos

El supervisor avisa de que una nueva tasa a la banca recaerá en el cliente

Uno de los temas candentes que tratará el G-20 este fin de semana será la aplicación de nuevos impuestos sobre el sector bancario. En España, aunque el Gobierno asume que podrían llegar a crearse nuevos gravámenes, el gobernador del Banco de España se ha mostrado en contra y el organismo advierte del peligro de que la tasa se traslade a los clientes.

En la oficina bancaria, el cliente también lleva razón
En la oficina bancaria, el cliente también lleva razón

Las entidades financieras de las economías occidentales deberían ir provisionando parte de sus recursos para hacer frente a los nuevos impuestos que se les vienen encima. Las necesidades recaudatorias de los Gobiernos, unidas a la percepción de que la banca ha sido la principal responsable de la crisis financiera, hacen que la aplicación de nuevos gravámenes tan sólo sea cuestión de tiempo.

Sin embargo, la modalidad impositiva, su propósito y sus posibles efectos perniciosos están en cuestión. La última revista de Estabilidad Financiera publicada por el Banco de España analiza las diferentes iniciativas que se están llevando a cabo en esta materia y las implicaciones que pueden tener.

Los autores del artículo se preguntan si los nuevos gravámenes "se trasladarán a los clientes, y si esa traslación será superior a la de la prima pagada a los FGD Fondos de Garantía de Depósitos". Además, reconocen la posibilidad de que las nuevas exigencias tributarias "reduzcan la capacidad de los bancos de otorgar créditos".

En varios países occidentales ya se han anunciado cómo serán los nuevos impuestos. El lunes, el ministro de Finanzas de Reino Unido hizo público un nuevo gravamen con el que recaudarán 2.000 millones de libras (2.433 millones de euros) al año. Cada entidad financiera deberá pagar un 0,04% de su balance, en 2011, y un 0,07% a partir de 2012. Según cálculos realizados por la firma Merrill Lynch, las filiales británicas de Santander deberán abonar al fisco 80 millones de libras extra (97 millones de euros).

Además de Londres, también Washington anunció a comienzos de año que iba a crear un impuesto por el que recaudaría el 0,15% del balance de los grandes grupos financieros, para costear la factura de los rescates bancarios realizados en los últimos dos años. La administración Obama espera recaudar por esta vía 90.000 millones de dólares (73.300 millones de euros). También Alemania y Suecia han propuesto la creación de una tasas sobre la actividad bancaria.

En España, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reconocía el martes que podría llegar a aplicarse una nueva tasa "que tendrá cierto parecido" con el Fondo de Garantía de Depósitos.

La posición de los bancos españoles

En este sentido, la Asociación Española de Banca (AEB) se muestra radicalmente en contra de la creación de nuevas tasas, pues entiende que con la actual figura del FGD que existe en España, se da cumplida cuenta del propósito europeo de crear vehículos nacionales que ayude a costear futuras crisis bancarias.

"Nuestro Fondo de Garantía de Depósitos es uno de los pocos fondos europeos que se financian 'ex ante', de forma permanente y no sólo cuando es necesario afrontar la crisis de una entidad, y el que acumula el mayor patrimonio disponible de toda la UE", apuntan fuentes de la patronal bancaria.

Además del impuesto sobre la actividad bancaria, hay otros dos tipos de gravámenes que se están debatiendo. Por un lado, los dirigidos a los bonus de los banqueros, que ya han sido puestos en marcha en Francia y Reino Unido. Por otro lado, la creación de un tributo sobre las transacciones financieras (la conocida como tasa Tobin). Sobre este último aspecto, la Unión Europea ha pedido que se debata en la próxima cumbre del G-20.

La cifra

97 millones de euros pagarán las filiales británicas de Banco Santander por el impuesto anunciado el martes, según Merrill Lynch.