Sostenibilidad

Cómo salvar la sanidad aunque se recorte el gasto

Ex ministros del ramo debaten sobre la necesidad de un pacto sanitario entre PP y PSOE y de acompasar su coste al aumento del PIB

Aunque parezca mentira, los ex ministros de Sanidad de PP y PSOE tienen un diagnóstico parecido sobre las patologías del sistema nacional de salud en un momento de claro recorte del gasto público. Así lo expusieron recientemente en su intervención en la jornada Presente y futuro de los sistemas universales de salud, organizada por la Fundación Bamberg el pasado mes. El primer consenso: la necesidad de un pacto sanitario entre los grandes partidos y las comunidades autónomas.

Bernat Soria recordó que siendo él ministro propuso ese pacto. Su sucesora, Trinidad Jiménez, lo finiquitó en el Consejo Interterritorial de marzo pasado, pero como recuerda Julián García Vargas (responsable del departamento entre 1986 y 1991), muchas comunidades ya creen que se ha quedado corto. "Soy defensora de un pacto sanitario en España", asegura también Ana Pastor, la última responsable de Sanidad del Gobierno de Aznar y actual ministra en la sombra del PP para estos asuntos.

La situación del Sistema Nacional de Salud (SNS) es que en los últimos 20 años ha crecido a un ritmo mayor que el gasto del PIB. Pero en un momento en el que el déficit pasará del 11% al 3% en 2013, "nadie puede esperar ahora a que el gasto sanitario siga creciendo por encima del PIB", asegura García Vargas. Desde el lado optimista, todos los indicadores y opiniones señalan al SNS como uno de los de mejor relación calidad-coste del mundo (1.320 euros por habitante al año en 2009, según la OCDE). "En la sanidad lo hemos hecho bien", cree Soria. Pero como explica García Vargas, las comunidades han entrado en una espiral de aumentar servicios e inaugurar nuevos centros de salud, insostenible.

Ana Pastor no cree que los médicos deban ser los 'paganinis' del recorte del gasto

Para Soria el sistema es muy eficiente en términos de trasladar la investigación y la aplicación clínica a la sociedad. "Otra cosa es que despreciemos los costes y veamos que podemos sufrir problemas con el gasto farmacéutico y con la introducción de tecnologías porque el sistema puede dejar de ser eficiente", apunta. En España, el 8,2% del gasto corresponde a inversiones en tecnologías sanitarias, un arma de doble filo, pues si bien a largo plazo pueden llevar al ahorro, en momentos de contracción es una inversión que pesa mucho.

A la necesidad de avances tecnológicos Pastor señala otros factores que conllevan tensiones para el sistema público: crecimiento de la población, envejecimiento demográfico, potencial aumento de las situaciones de dependencia y el nuevo sistema de financiación autonómica, con más recursos para las regiones, que son las que soportan la provisión del servicio. Para la ex ministra, el primer objetivo es "reforzar la planificación y mejorar la regulación de los recursos humanos". "Pero la vía no es reducir salarios de médicos y enfermeras. No tienen por qué ser los paganinis de la falta de políticas en el sistema", opina sobre los recortes a los sueldos de los funcionarios.

Según su criterio, los médicos tienen que liderar la prevención las estrategias de patologías con mayor prevalencia, así como asumir planes de retribución variable basados en su desempeño, en la investigación y patentes. El PP también quiere un registro de profesionales médicos, un plan estatal de recursos humanos (y otro de mejora de la atención sanitaria a pacientes crónicos), una previsión anual de gasto en medicamentos, potenciar la competencia en el mercado de genéricos, informatización de la prescripción y dispensación de medicamentos o la coordinación de la asistencia con los servicios sociosanitarios.

Pero el socialista García Vargas es mucho más claro en las recetas que cree que se deben aplicar: recortar la lista de prestaciones y medicamentos financiados; reducir consultas y pruebas; distinguir entre patologías por su gravedad; mejorar los objetivos de eficiencia de hospitales y centros de salud; ampliar los incentivos para los profesionales (en esto coincide con el PP); elevar la profesionalidad de los gestores; buscar la colaboración de los profesionales. "Todo ello supone un desgaste político y no es agradable de hacer", reconoce, por eso cree que se debe de afrontar con el acuerdo de las comunidades autónomas.

La dificultad está ahora en saber si habrá político que quiera asumir esas reformas y si los dos partidos mayoritarios coinciden en la necesidad del pacto. De momento, el recorte sólo ha llegado por la vía del gasto farmacéutico.

Las recetas del 'think tank' del PSOE

Para la Fundación Ideas, el think tank del PSOE liderado por el ex ministro Jesús Caldera, el crecimiento del gasto sanitario respecto al crecimiento del PIB no es sostenible a largo plazo. Según su director, Carlos Mulas, los retos a los que se enfrenta un sistema sanitario universal como el español son varios: la eficiencia económica, la sostenibilidad financiera (debido al envejecimiento de la población y a los avances tecnológicos) y el mantenimiento de la equidad social y territorial.

Por ejemplo, según las proyecciones de Eurostat, España tendrá en 2020 el 27,4% de población mayor de 65 años respecto a la población activa. En 2060 será el 59,1%, frente al 42,1% de Reino Unido, un reto difícil de afrontar. La fundación ofrece algunas de sus recetas. Primero, apuesta por la prevención frente a la curación, como en el caso de la ley antitabaco o programas contra la obesidad. Respecto a la modernización, ven una vía en la e-health (o salud digital) con la incorporación de la historia clínica digital y los servicios de asistencia remota.

Además, cree que se pueden corregir "los incentivos perversos" con herramientas como el copago sanitario para los ciudadanos, el fomento de los genéricos o la agencia de evaluación. Asimismo, Carlos Mulas apunta como una tendencia global e inevitable una mayor colaboración público-privada en la gestión de la sanidad.

Las cifras

1.320 euros es el gasto sanitario anual per cápita en España, según la OCDE.

99,4% de los españoles están cubiertos por la sanidad pública.

6% es el gasto sanitario público respecto al PIB.