COLUMNA

Pendientes de la inflación subyacente negativa

La tasa interanual de inflación subyacente entró en terreno negativo en abril, -0,1%, por primera vez, haciendo saltar algunas alarmas en medios internacionales acerca de la posibilidad de que la economía española esté entrando en un ciclo deflacionista. Algo similar a lo que sucedió cuando la tasa interanual de inflación general entró por primera vez en terreno negativo en marzo de 2009, sin que luego dichos temores se confirmasen, pues el proceso de inflación negativa resultó transitorio, retomando el signo positivo a partir de noviembre.

Sin duda que la posibilidad de una espiral inflacionista debe preocupar, por su potencial generador de un debilitamiento adicional de la demanda y como consecuencia, de un deterioro del mercado de trabajo, sin que tal proceso tenga un final claro, especialmente, cuando la política monetaria no está bajo el control del país que sufre la deflación. Pero no cabe especular. Comentarios alarmistas injustificados pueden generar un deterioro de expectativas que tendría consecuencias muy negativas. Por otro lado, menospreciar sin motivo la posibilidad de una fase deflacionista no haría sino acrecentar su negativo impacto, al no tomar las pocas medidas que pudiesen aminorar su impacto. Es preciso acudir a la historia de los distintos componentes de precios de bienes de consumo del INE para evaluar con el mayor rigor la verosimilitud de tal escenario.

El IPC de abril revela un comportamiento acorde a lo previsto prácticamente en todos los componentes, excepto los precios de los alimentos elaborados, que representa un 15% del índice general, que descendieron -0,4%, frente a un aumento esperado de dos décimas. Esta desviación explica en buena parte que la tasa interanual de inflación subyacente, para la que esperábamos una leve elevación, de una décima, se haya reducido hasta -0,1%, generando la preocupación que motiva este comentario. Es importante reseñar asimismo lo obvio: todos los demás componentes del IPC, con independencia de los alimentos elaborados, evolucionan de acuerdo con una previsión no deflacionista, que contempla las tasas de inflación media antes apuntadas. Los precios de los bienes industriales no energéticos subieron en abril un 2,7% a pesar de la débil actividad en este sector; continúan en tasa interanual negativa por el fuerte descenso que experimentaron meses atrás. Los precios energéticos aumentaron en tasa similar en abril, situándose en tasa interanual de 16,7%.

Las previsiones a medio plazo utilizando la información disponible, apuntan a un cambio de tendencia en mayo, con una tasa de inflación subyacente de dos o tres décimas, situándose en una tasa interanual igual a 0,3%. A partir de mayo, la tasa interanual de inflación subyacente se movería en torno a 0,5% hasta finales de año, con una inflación subyacente media para el año de 0,4%, y con un repunte hasta un 1,3% de inflación subyacente media en 2011. Esta previsión se basa en nuestra creencia de que la inflación interanual de servicios se ha situado en abril en su nivel más bajo del año. La inflación interanual general se mueve hacia una media de 1,6% en 2010, y un valor similar el próximo año.

Este es el escenario central que manejamos pero, como toda predicción, se trata de un ejercicio probabilístico. Un comportamiento de los precios de los servicios en mayo más moderado que el previsto podría afianzar el signo negativo de la inflación subyacente de abril. Nuestro modelo de predicción estima actualmente que la inflación subyacente media será positiva en 2010 con probabilidad de 2/3, y negativa con probabilidad de 1/3. Podría ser más negativa de -0,5% con una probabilidad de 15% y más negativa de -1,0% sólo con una probabilidad de 5%. Si sucediera, se trataría de tasas negativas moderadas, que reflejarían un ajuste de precios provocado por la debilidad de la demanda, y sería coherente con la moderación o reducción salarial a la que posiblemente asistamos, y con un cierto ajuste en competitividad, por mucho el IPC no sea el mejor modo de medir ésta. En todo caso, estos escenarios vendrían acompañados de una tasa de inflación general positiva. El dato de mayo será muy revelador respecto de la evolución de la inflación a medio plazo.

Alfonso Novales. Catedrático de análisis económico