A fondo

Recta final en las dos fusiones catalanas

Las seis asambleas de cajas catalanas convocadas hoy allanarán el camino de las dos fusiones autorizadas por el Banco de España el 25 de marzo. Por una parte, Caixa Catalunya, Manresa y Tarragona, y por otra Sabadell, Terrassa y Manlleu, esperan salvar el último escollo e iniciar la recta final de su integración para operar en ambos casos a partir de julio.

No se esperan sorpresas, teniendo en cuenta que las reuniones de esta tarde son soberanas, aunque bien es cierto que hace semanas aparecieron algunas entidades sociales en Manresa manifestándose en contra de la fusión con Catalunya y Tarragona. Sin embargo, el director general de la caja manresana, Feliu Formosa, ha impuesto su opinión dentro y fuera del consejo con la teoría de que vale más ser una parte de un todo mayor que mantenerse independiente. Además, la posición conseguida por esta entidad y la de Tarragona en los órganos de Gobierno de la entidad fusionada quedan muy por encima del valor de los activos que aportan.

Caixa Tarragona, que con Catalunya son las dos únicas de ascendencia pública a través de las respectivas diputaciones provinciales, también planteó dificultades antes de finalizar el año pasado, pero finalmente todos los ánimos se aplacaron. De hecho, la única entidad que se ha apeado de los procesos de fusión ha sido Caixa Girona. Decidió romper su alianza con Sabadell, Terrassa y Manlleu y mantenerse en solitario por expresa voluntad de la Diputación gerundense, aunque ahora podría negociar una unión con Caixa Penedès y Laietana, las otras dos que han resistido hasta el momento las sugerencias del Banco de España y del departamento de Economía de la Generalitat.

Las seis cajas han pedido 1.650 millones al FROB para cerrar un total de 545 oficinas

Así, las cosas, el hombre fuerte en la fusión de Tarragona, Manresa y Catalunya, con permiso del director general de ésta última, Adolf Todó, seguirá siendo Narcís Serra, que aún no ha concretado su futuro en la nueva entidad. La caja será la cuarta en el ranking español, con unos activos consolidados de 81.020 millones, créditos de clientes de 62.088 millones y recursos ajenos gestionados de 70.009 millones.

En el caso de Unnim (Sabadell, Terrassa y Manlleu), los activos totalizarán los 30.000 millones, situando a la entidad en el onceavo lugar de entre las 45 cajas que por el momento forman el sector. Los depósitos administrados alcanzarán los 25.500 millones y la inversión crediticia será de 21.500 millones.

Ambas integraciones manejarán 1.650 millones del Fondo de Reestructuración Bancaria (FROB), con el objetivo principal de cerrar 545 oficinas y prejubilar 1.650 trabajadores. La integración que lidera Caixa Catalunya pidió inicialmente 1.310 millones, cifra que al final se recortó hasta los 1.250 millones, y que ya supone el 2,37% de los activos ponderados por riesgo.

Segunda oleda

Más comedidos fueron en la fusión capitaneada por Caixa Sabadell, su presidente Salvador Soley mantendrá el cargo en Unnim, con una petición de 350 millones al FROB (cuando Girona se mantenía en el proyecto se elevó a 500 millones), alrededor del 2% de los activos en riesgo.

En cualquier caso, parece que todo esto no es suficiente, y cada vez se levantan más voces que apuestan por una segunda oleada de integraciones, con la duda de saber si en el caso de Cataluña podrían realizarse fuera de la Comunidad Autónoma. A vueltas con los contactos que podrían haber retomado Penedès y Laietana, y la invitación a sumarse para Caixa Girona, también existirían conversaciones con Caja de Ahorros Inmaculada (CAI) y Sa Nostra.