El negocio del fútbol

Por qué gana España y pierde Inglaterra

Detrás del éxito deportivo de España hay algo más que la casualidad. El aumento de la renta per cápita y de la población, y la integración en el espacio futbolístico europeo, después de décadas de aislamiento durante el franquismo, son los fundamentos socioeconómicos que hacen menos sorprendente el triunfo en la Eurocopa. El aislamiento insular de Inglaterra también es una de las razones de su escasez de éxitos en las últimas décadas. Argumentos como éste jalonan el libro El fútbol es así/Soccernomics (Empresa Activa, 18 euros), escrito por Simon Kuper, periodista del Financial Times, y Stefan Szymanski, decano y profesor de Economía de la Cass Business School de Londres.

Szymanski cree que el fútbol no puede ser un negocio tal como funciona en Europa. "Los clubes podrían ser rentables en la medida en que lo son los de las ligas estadounidenses de béisbol, fútbol americano y baloncesto, es decir, creando ligas cerradas en las que los clubes tengan derechos territoriales exclusivos y no haya ascensos ni descensos. Limitar la competencia es la única forma de hacer rentables los equipos, de la misma forma que en cualquier otro negocio. Sin embargo, desterrar los ascensos y descensos no sería aceptable para la mayoría de aficionados al fútbol, por lo que es improbable que suceda", comenta en una entrevista con CincoDías.

Kuper y Szymanski conocen a fondo el fútbol inglés y en el libro queda claro que funciona de forma bastante parecida al español. "En ambos países los clubes gastan más de lo que se pueden permitir, el endeudamiento es muy alto y algunos clubes en Segunda División ya están en concurso de acreedores". La crisis económica afecta a las dos competiciones, añade Szymanski, "dado que la capacidad de los equipos ingleses se ha visto mermada por la devaluación de la libra, y las altas tasas de quiebras llevan a las autoridades a ser menos permisivas a la hora de llegar a acuerdos fiscales con las entidades futbolísticas. La caída del consumo puede tener un efecto adverso sobre la asistencia a los estadios y los precios de las entradas".

Sin embargo, cree que esto "no destruirá a los clubes, simplemente tendrán que gastar menos. Puede que la Liga y la Premier se debiliten y la Bundesliga alemana se fortalezca". El peligro, desde luego, no es para Real Madrid y Barcelona. "Son tan fuertes porque cuentan con un fuerte apoyo político y social, que se mantendrá incluso en los momentos económicos difíciles. Yo me preocuparía más por el resto de los clubes", advierte.

Aunque en España se tiende a mitificar la Copa inglesa, la realidad es que allí también está en decadencia. "La Federación inglesa ha emprendido diversas acciones para incrementar el atractivo de la FA Cup, sobre todo ofreciendo premios más suculentos. Sin embargo, estas iniciativas han sido un fracaso. El problema no es tanto que la asistencia a los estadios esté cayendo, sino que los partidos de Liga están experimentando alzas notables, y los de la Copa se han estancado. Los partidos de Liga suelen ser más atractivos debido a la continuidad de la competición, mientras que la Copa produce sólo un par de grandes partidos cada año". Una razón por la que la FA Cup solía ser muy popular, añade, es que solía tener mayor cobertura televisiva, "y es probable que su declive comenzase con el comienzo de las retransmisiones en directo de los partidos de Liga a partir de 1982".

El libro sostiene que la población, la renta per cápita y la experiencia son los tres factores estadísticos en los que se basa el rendimiento de las selecciones de fútbol a largo plazo. Según ese modelo, "España está por detrás de países como Alemania, Francia, Italia, Brasil (con ingresos bajos pero con una gran población) e incluso Inglaterra. Sin embargo, nuestro modelo no puede reflejar idiosincracias a corto plazo, y la actual selección española es excelente". Eso sí, para ganar el Mundial todos los equipos necesitan lo mismo: "Una buena dosis de suerte".

Acoger un torneo en plena crisis

Kuper y Szymanski sostienen que albergar un evento como un Mundial o una Eurocopa no es rentable, al menos desde el punto de vista económico. España pretende organizar el Campeonato del Mundo de 2018 o de 2022 junto a Portugal. "En la actual situación económica no tiene mucho sentido que España gaste dinero público en organizar un Mundial", considera Szymanski.

"Si sólo hubiera que llevar a cabo reformas menores y se pudieran usar las instalaciones existentes podría tener sentido", reconoce, "pero cada vez más la FIFA cuenta con que se aplique un extenso programa de construcción de estadios, lo que conllevaría un ínfimo retorno para los fondos públicos". Se edificarían estadios gigantescos que no se llenarían, porque salvo Real Madrid y Barcelona los equipos españoles no tienen gran capacidad de convocatoria en sus campos.

El economista no duda de que el público español disfrutaría organizando un Mundial, "pero en este contexto de dificultades económicas probablemente no sea una causa suficiente".