El plan de ajuste

Las consecuencias económicas del 'plan Zapatero'

Los expertos respaldan el ajuste aunque reconocen su impacto negativo en el PIB.

Es posible que muchos de los más de tres millones de empleados públicos afectados por el recorte salarial anunciado por elGobierno acudan este fin de semana al cine en busca de evasión. Allí podrán entretenerse con la última versión de Robin Hood, el héroe británico que robaba a los más ricos para dárselo a los más necesitados, la antítesis de como ven ahora una buena parte de los funcionarios al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

En la película, protagonizada por Russell Crowe y Cate Blanchett, también se abordan cuestiones económicas: la Corona está arruinada tras embarcarse en costosas aventuras por encima de sus posibilidades; urge hacer algo para restablecer el equilibrio financiero.Hay quien sugiere endeudarse con la banca extranjera, ni hablar; subir los impuestos a los más ricos, ¡imposible! y... la idea que finalmente triunfa es armar un Ejército y obligar a todo el mundo a contribuir, bajo la premisa de que "la lealtad significa que cada cual debe pagar su parte en la defensa del reino". Por cierto, quien propone esto es el villano de la película. ¿Cómo verán a Zapatero los empleados públicos y los pensionistas?

"El recorte me parece bien porque me preocupaba mucho que nos metiéramos en una espiral como la de Grecia y cómo estaban atacando al euro. Pero el arte de la política es hacer las cosas sin un coste social elevado. Creo que las formas han sido muy poco cuidadosas, que hay que proteger a los pensionistas y que no se puede comparar un alto directivo con un funcionario de base", pondera Elena, profesora y directora de departamento en una universidad pública.

El secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández, acusó el jueves a Zapatero de seguir el dictado de "las exigencias de los mercados financieros". Su homólogo en UGT, Cándido Méndez, manifestó su "oposición y rechazo" al recorte con el que Moncloa pretende ahorrar 15.000 millones de euros entre 2010 y 2011 y llevar el déficit público del 11,2% al 6% del PIB. El esfuerzo equivale a 1,5 puntos porcentuales del PIB y ya ha sido valorado positivamente por la banca internacional. Ambos sindicatos, aunque mantienen la mano tendida al Ejecutivo, han convocado una huelga en el sector público para el próximo 2 de junio.

La reacción opuesta a los sindicatos es la de los expertos. "En un mundo de incertidumbre, las señales funcionan. Lo que el Gobierno ha hecho es adelantar en dos años el ajuste planeado y esto es muy importante. Es preciso que se tome conciencia de la que situación era extremadamente grave", explica José CarlosDíez, economista jefe de Intermoney.

El anuncio del Ejecutivo ha moderado efectivamente el diferencial de la deuda entre España y Alemania, que ahora está cerca de un punto porcentual. Esto alivia el coste de financiación para el Tesoro y España necesita tranquilidad para poder financiarse con comodidad, dado que sus necesidades financieras son abrumadoras.Un estudio del banco UBS cifra el endeudamiento total del país en más de un 350% del PIB, uno de los niveles relativos más altos del mundo. La mayor parte de esta deuda no es pública, sino privada. Pese a que el gasto se ha disparado con la crisis, el Estado cerró 2009 con un ratio de deuda sobre PIB del 53,2%, según Eurostat, muy por debajo de la mayoría de la UE.

Otra historia es la de los hogares; su endeudamiento ha pasado en 20 años del 20% del PIB al 90%. En las empresas no financieras, el volumen de deuda se ha triplicado hasta el 150% del PIB. Los bancos también tienen una deuda superior al Tesoro. Para todo esto "es necesario tener capacidad de financiación", como subraya Francisco Pérez, director de investigación del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE). "En dos años la caída de los ingresos públicos ha sido brutal, estaban más vinculados al ciclo de lo que se creía y el déficit estructural también es mayor de lo que se pensaba: se gastamás de lo que se ingresa de manera sistemática y eso sólo es sostenible si alguien que está dispuesto a financiarte ilimitadamente. A la vista está que no", concluye Francisco Pérez.

¿Será suficiente?

ParaMario González, investigador de EAE Business School, lasmedidas son "un paso correcto", eficaces para atajar el déficit público, pero "insuficientes" para resolver los problemas de la deuda. "En términos relativos representa el 3% de los presupuestos previstos para comunidades autónomas, corporaciones locales y el Estado, que fue de unos 456.500 millones de euros en 2009", subraya González. "A cierre del año pasado, el montante de deuda pública era de unos 560.000 millones de euros, por lo que el recorte pretendido en este caso es inclusomenor de ese 3%. Yo esperaría mayores esfuerzos", avisa el investigador. Mario González opina que debería revisarse la partida presupuestaria en todos aquellos aspectos que afecten menos al crecimiento económico.

La profesora Gayle Allard, de IE Business School, coincide en que el ajuste propuesto es "puramente temporal" y que debe ir acompañado de otras reformas estructurales, "para evitar que las futuras crisis nos afecten tanto". Entre otras acciones, Allard propone reformar el subsidio por desempleo, para primar la búsqueda de trabajo sobre el perfil eminentemente asistencial que caracteriza actualmente la ayuda al paro en España. Hace mucho tiempo que los economistas reclaman un cambio de este cariz, el problema es que la coyuntura actual no parece la idónea para ponerlo en práctica. Para la profesora del Instituto de Empresa, otra de las claves es la negociación de los convenios colectivos que rigen la organización y las condiciones de trabajo en las empresas, para hacerla bien centralizada, al estilo europeo, o totalmente descentralizada (la solución anglosajona), evitando el modelo mixto español. El último asalto de esta reforma integral pasaría por el sistema público donde, a juicio de Allard, "hay demasiados Ministerios y demasiados funcionarios".

El impacto en el crecimiento

El consenso económico establece que España necesita tasas de crecimiento del PIB de al menos el 2% para generar empleo, cosa que no parece probable que ocurra en los próximos años. Standard & Poor's prevé que el crecimiento medio real (descontada la inflación) de España entre 2010 y 2013 será del 0,6%, lejos de lo que se precisa para mejorar de manera decisiva el panorama. El propio Gobierno ya ha admitido que las últimas medidas afectarán al crecimiento en el corto plazo. "El impacto económico negativo es indudable", confirma Mario González.

Las constructoras se perfilan como las primeras perdedoras dentro del plan de austeridad, ya que los 6.045 millones que se recortarán en inversiones (aunque la cifra podría revisarse) afectarán sobre todo al Ministerio de Fomento, si bien se espera que el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) compense parte de las pérdidas.

Pero más allá de los números están las personas. La crisis ha elevado el paro a 4,6 millones de personas, esos son los grandes afectados. En muchas empresas privadas se han aplicado bajadas salariales y numerosos autónomos han visto cómo sus márgenes caían en picado. La marea ha terminado llegando a los funcionarios y a los pensionistas, que no han recibido la noticia con alegría. "Sienta muy mal", confirma Alberto, un policía jubilado. "He cotizado mucho durante muchos años y ahora estoy muy enfadado", subraya.

En el colectivo de funcionarios también cunde la indignación. "Zapatero se ha gastado el dinero en cosas como los 400 euros para que le votasen o en el Plan E que no ha generado ninguna riqueza. Han arreglado cinco veces la carretera por la que paso todos los días ¿Para qué sirve eso? Siento que nos han tomado el pelo", se queja Santiago, profesor de secundaria en un instituto. No hay una solución limpia para la crisis, todas encierran un perjuicio potencial. Pero la peor opción para el Gobierno sería, sin lugar a dudas, no hacer nada.