Exceden el plazo para el acuerdo comunicado a la CNMV

Reyal y la banca apuran al límite la negociación de deuda

Reyal Urbis y la banca acreedora han apurado al máximo el plazo comunicado a la CNMV para alcanzar un acuerdo sobre la refinanciación de 4.600 millones de deuda.

Reyal Urbis y la banca acreedora excedieron ayer el plazo comunicado a la CNMV para alcanzar un acuerdo sobre la refinanciación de su deuda. El lunes pasado la inmobiliaria comunicó a la CNMV que ese mismo día firmaría la refinanciación; finalmente no pudo firmarse ese día y el martes la empresa informó que habían acordado extender la negociación hasta las 12 horas de ayer. Al cierre de esta edición Reyal Urbis todavía no había comunicado nada al regulador del mercado.

En caso de no alcanzarse un acuerdo la empresa solicitaría su entrada en concurso de acreedores, provocando posiblemente el que sería el segundo mayor concurso de una empresa en España (tras el de Martinsa Fadesa).

La alternativa del concurso "ha estado sobre la mesa durante toda la negociación", informaron fuentes conocedoras de las conversaciones. No obstante, las mismas fuentes comentaron que después de casi dos años negociando y contando con el respaldo de los principales acreedores "no tendría mucho sentido" que Reyal solicitara concurso.

Según informó la inmobiliaria el lunes a la CNMV, el acuerdo con la banca contempla, entre otros puntos, la extensión hasta 2016 de la fecha de vencimiento final del crédito sindicado; la aportación de una línea de financiación de 35 millones; la venta de activos por 400 millones de euros a bancos acreedores o la incorporación de un nuevo tramo de pago de deuda para la financiación de los intereses. Además, la empresa informó que para "el cumplimiento del Plan de Negocio elaborado" necesita obtener por parte de la Agencia Tributaria "la obtención de determinados aplazamientos de pago solicitados en 2009".

Activos cedidos

En la negociación mantenida con la banca acreedora, Rafael Santamaría ha tratado de mantener para la compañía los activos que suponen ingresos recurrentes. Es decir, aquellos inmuebles propiedad de Reyal Urbis alquilados, como centros comerciales, edificios de oficinas y los hoteles que componen la cadena Rafael Hoteles.

Para reducir la deuda ha cedido a las entidades financieras los activos más relacionados con el negocio residencial de la inmobiliaria, como suelos y promociones.

Según informó ya la empresa el pasado lunes, cuando comunicó a la CNMV estar a punto de lograr la firma definitiva de la refinanciación de su deuda, entre los activos cedidos se encuentra su proyecto estrella en Madrid, el complejo Castellana 200. Se trata de un hotel de lujo, oficinas, viviendas y centro comercial construido en el Paseo de la Castellana de Madrid. Las obras del proyecto se paralizaron el pasado mes de septiembre. Reyal y los bancos que financiaron esa obra han acordado la creación de una nueva sociedad encargada a partir de ahora del proyecto. En esa sociedad Reyal Urbis sólo tendrá el 49% de los derechos políticos.

Entre los principales activos de Reyal Urbis relacionados con el negocio residencial se encuentra también Ciudad Valdeluz, en Guadalajara. El proyecto contaba con cuatro fases, pero sólo se ha concluido una, con 2.000 viviendas.

En bolsa

La cotización de Reyal se disparó el lunes un 34,4% después de anunciar que ultimaba la firma de la refinanciación de su deuda. El martes cayó un 6,5%; el miércoles subió un 1,48% y ayer cerró con una caída del 0,73%, situándose a 2,72 euros por acción.

Cerca de dos años negociando con la banca

Reyal Urbis lleva cerca de dos años negociando la refinanciación de su deuda con la banca acreedora. En agosto de 2008 reconoció a la CNMV que se encontraba ya en un proceso de refinanciación, tras admitir que había incumplido los ratios exigidos por los acreedores para el pago de su deuda, entonces superior a los 5.500 millones. Dos meses después aseguró que ya había cerrado esa negociación y que aplazaba a 2011 el primer pago. Pero durante 2009 volvió a incumplir los ratios exigidos y se vio de nuevo negociando una nueva refinanciación. El pasado mes de marzo comunicó haber alcanzado un acuerdo con sus 10 principales acreedores para refinanciar.

Santamaría, el último inmobiliario del boom

Rafael Santamaría, presidente de Reyal Urbis, es el único primer ejecutivo de una inmobiliaria cotizada creada en el último año del boom (2006) que sigue al frente de su compañía (además de Fernando Martín, presidente de Martinsa Fadesa, en concurso de acreedores desde 2008). En 2006 Reyal lanzó una opa sobre Urbis acordada con su primer accionista, Banesto, valorada en 3.317 millones de euros.

Ese mismo año Luis Portillo adquirió Colonial, a través de una opa lanzada por Inmocaral. El empresario sevillano compraría después Riofisa y el 15% de FCC provocando un endeudamiento insostenible para la compañía, cuya presidencia y capital abandonó en 2008.

También en 2006 Fernando Martín pactó con el presidente de Fadesa, Manuel Jove, la adquisición de la inmobiliaria gallega a través de una opa valorada en 4.045 millones.

Ese verano de 2006 salía a Bolsa Astroc, presidida por Enrique Bañuelos, a un precio de 6,4 euros por acción. En 2007 superaría los 70 euros por título y a finales de ese año, tras el hundimiento en Bolsa de la compañía valenciana, Bañuelos dejó la empresa.

Durante todo el año 2006 y buena parte de 2007 los principales accionistas de Metrovacesa, Joaquín Rivero por un lado, y la familia Sanahuja por otro, se embarcaron en una guerra de ofertas por la compañía para controlar la mayoría del capital. Resolvieron repartirse la compañía: Rivero se quedaba con la inmobiliaria francesa Gecina -que Metrovacesa había adquirido en 2005 en una opa por más de 5.000 millones- y Sanahuja con Metrovacesa. En la actualidad Rivero ha abandonado la presidencia de Gecina para centrarse en Bami, y la familia Sanahuja se vio obligada a finales de 2008 a ceder su capital en Metrovacesa a la banca para reducir deuda y abandonar la empresa.