Las obras comenzarán tras el verano

El Atleti liquida la filial inmobiliaria tras cerrar el traslado a La Peineta

El Club Atlético de Madrid integrará en su estructura su división inmobiliaria, que ostenta la propiedad del estadio Vicente Calderón. El motivo, el cierre de la operación de traslado a La Peineta y la demolición del recinto.

El futbolista del Atlético de Madrid, Sergio Agüero
El futbolista del Atlético de Madrid, Sergio Agüero

El club de fútbol Atlético de Madrid reintegra en la matriz la propiedad del estadio Vicente Calderón. La sociedad rojiblanca ha aprobado esta medida dado que el convenio suscrito con el Ayuntamiento de Madrid por el que se abría el traslado al estadio conocido como La Peineta (en el este de Madrid) obligaban a que los aprovechamientos de la venta del histórico recinto de juego fueran destinados a financiar la construcción del nuevo estadio y la demolición y desescombro del Calderón, así como el soterramiento de la M-30.

Por eso, el club decidió que ya que tenía que contraer estas obligaciones, lo "lógico" es que asumiese en su estructura también los activos, según explicó José Manuel Díaz, director de control de gestión de la entidad. "En su momento, crear una división inmobiliaria tuvo todo el sentido", explicó Díaz. "Pero lo lógico es que la entidad que tenga la obligación tenga el activo".

En la actualidad, la división inmobiliaria cuenta con unos activos de 226 millones de euros, en los que está valorado contablemente el estadio, si bien Díaz apuntó que el valor de mercado es superior.

Respecto a las obras del nuevo recinto, Díaz explicó que FCC, la encargada de ejecutar las obras, tiene previsto comenzar tras el verano la primera fase del proyecto, consistente en el movimiento de tierras sobre las que se asentarán la construcción. De acuerdo con el protocolo que se firmó en julio de 2007, el club debería asumir unos gastos de 235 millones. Entre ellos, un máximo de 160 para reformar La Peineta, 20 millones más para su adaptación si Madrid es elegida para unos Juegos Olímpicos, 40 millones para el soterramiento del tramo de la M-30 y otros 15 para la demolición del estadio.

La creación de la división inmobiliaria en 2004, en la que se depositaron activos como el estadio Vicente Calderón, supuso una medida útil para la entidad rojiblanca, según explicó el director de control de gestión del club, José Manuel Díaz. La existencia de esta filial facilitó las negociaciones con el ayuntamiento y ha favorecido que se lleve a cabo la operación. En 2005, el club permitió la entrada de la entonces Martinsa y de Caja Madrid, que pactaron unos derechos por el 10% de la filial a cambio de 22,6 millones de euros, una vez que se cumpliesen unos requisitos.

Esta operación mereció las críticas de aficionados que, interpretaban, suponía la enajenación de parte del estadio. "El estadio siempre ha sido nuestro, ni un solo minuto dejó de serlo", sentenció Díaz. Con razón. El concurso de Martinsa propició un cambio de estrategia. La constructora FCC entró en la operación. Este acuerdo permite al club llevar a cabo toda la operación sin tener que poner dinero y permanecer en el estadio nuevo hasta que finalicen las obras. A cambio, FCC se queda con los aprovechamientos que genere el solar donde se ubica el Calderón.

La división, una vía de financiación

La creación de la división inmobiliaria en 2004, en la que se depositaron activos como el estadio Vicente Calderón, supuso una medida útil para la entidad rojiblanca, según explicó el director de control de gestión del club, José Manuel Díaz. La existencia de esta filial facilitó las negociaciones con el ayuntamiento y ha favorecido que se lleve a cabo la operación. En 2005, el club permitió la entrada de la entonces Martinsa y de Caja Madrid, que pactaron unos derechos por el 10% de la filial a cambio de 22,6 millones de euros, una vez que se cumpliesen unos requisitos.

Esta operación mereció las críticas de aficionados que, interpretaban, suponía la enajenación de parte del estadio. "El estadio siempre ha sido nuestro, ni un solo minuto dejó de serlo", sentenció Díaz. Con razón. El concurso de Martinsa propició un cambio de estrategia. La constructora FCC entró en la operación. Este acuerdo permite al club llevar a cabo toda la operación sin tener que poner dinero y permanecer en el estadio nuevo hasta que finalicen las obras. A cambio, FCC se queda con los aprovechamientos que genere el solar donde se ubica el Calderón.