Programa de Estabilidad y Crecimiento

El Banco Central de Portugal recomienda más medidas de austeridad

El gobernador del Banco de Portugal y vicepresidente electo del Banco Central Europeo, Vitor Constancio, recomendó hoy la adopción de medidas de austeridad adicionales al Programa de Estabilidad y Crecimiento (PEC) del Gobierno luso.

"Portugal tiene que considerar tomar medidas que refuercen el PEC, ya que la situación ha evolucionado y no podemos ignorar estas señales", apuntó Constancio.

El gobernador del Banco de Portugal declaró que "encontraría normal" que el Ejecutivo del socialista José Sócrates anunciase el retraso de las grandes infraestructuras públicas, tales como el tren de alta velocidad y el futuro aeropuerto de Lisboa ya que "es necesario reforzar el PEC" y "reducir más el déficit".

"No me pronuncio sobre medidas concretas que competen al Gobierno, pero es evidente que en esta situación de tensión y dificultades financieras, todo debe ser ponderado", aclaró.

Constancio juzgó en ese sentido "útil" que el déficit presupuestario se redujese un poco más que los valores previstos este año mediante más medidas de austeridad.

Según las previsiones de Bruselas sobre la economía portuguesa, divulgadas ayer, el déficit público luso concluirá el año en el 8,5% -frente al 9,4% registrado a finales de 2009- y no en el 8,3% que pronostica el Gobierno portugués.

El gobernador portugués, que participó hoy en la reunión mensual ordinaria del Consejo del Banco Central Europeo celebrada en Lisboa, destacó que "hay que reducir más el déficit y esto implica el retraso de los gastos para el futuro".

El debate sobre las grandes inversiones en obras públicas en Portugal ha resurgido por la crisis económica y la desconfianza de los mercados que sufre el país, obligado a reducir el gasto del Estado.

El Ejecutivo de Sócrates ha reclamado en los últimos días su derecho "a gobernar", mientras la oposición conservadora ha arrojado nuevas críticas y dudas sobre la conveniencia de seguir adelante con grandes y costosas infraestructuras en medio del recorte del gasto público que la economía portuguesa necesita.