A fondo

"¿Y cuál de esos es López Carbajo?"

Cuando Juan Manuel López Carbajo fue presentado en abril de 2008 en el Ministerio de Economía como secretario general de Política Territorial, los fotógrafos preguntaban quién de los allí presentes era ese tal López Carbajo. Dos años después, el ya ex secretario de Política Territorial -figura que como avanzó el jueves este periódico desaparece con el plan de recorte del gasto- sigue siendo un desconocido.

Designado a principios de la legislatura para llevar el peso junto al secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, de la negociación de la nueva financiación autonómica, López Carbajo no ha concedido ni una entrevista ni protagonizado ninguna rueda de prensa. Un paso siempre por detrás de Ocaña y dos de la vicepresidenta económica, Elena Salgado, López Carbajo se ha mantenido lejos de los focos.

Una vez firmado y aprobado el nuevo modelo de financiación a finales de 2009, mantener la figura del secretario general de Política Territorial -creada ad hoc para negociar con las comunidades- parecía un sinsentido. Con cargo pero con pocas funciones, en los últimos meses López Carbajo se dedicó a reforzar el área de Hacienda de Carlos Ocaña.

Su trabajo discreto dentro del Ministerio de Economía y Hacienda, donde ha desarrollado prácticamente toda su carrera profesional, le ha valido para ganarse la confianza de Salgado y de Ocaña y convertirse este viernes en el nuevo director de la Agencia Tributaria.

Si bien desconocido para la opinión pública, López Carbajo es considerado "un hombre de la casa" por los funcionarios del fisco. No en vano ha ocupado hasta cinco cargos dentro de Hacienda. El perfil técnico de López Carbajo gusta dentro de la Agencia Tributaria. Los inspectores y los técnicos de Hacienda ya han mostrado su satisfacción por el nombramiento y, también, una indisimulada alegría por la destitución del ya ex director de la Agencia Tributaria, Luis Pedroche.

El enfado de Pedroche

Era un secreto a voces que Luis Pedroche quería dejar la dirección de la Agencia Tributaria, cargo al que llegó de la mano de Pedro Solbes en 2004. Sin embargo, se siente decepcionado y molesto por cómo debe abandonar el puesto. Conoció la decisión de su destitución sólo un día antes que se hiciera oficial y en un momento delicado, en plena campaña de la renta.

Por otro lado, su cese se produce 48 horas más tarde que Standard & Poor's decidiera rebajar el rating de España por, entre otros motivos, la demasiada optimista previsión de ingresos. Y, si ello no fuera bastante, la última etapa de Pedroche al frente de la dirección estuvo marcada por su enfrentamiento con los inspectores fiscales, que acusaron a la Agencia Tributaria de presionarlos de forma "desmesurada" -casi instigándoles a la prevaricación- para que recaudaran más.

Antes esta situación, el entorno del ex director de la Agencia Tributaria considera que la destitución implica convertir a Pedroche en cabeza de turco y defienden que hubiera sido recomendable esperar a que finalizara la campaña de la renta para prescindir de él. Salgado, claro está, no opinó lo mismo.