Antonio García Marcos. Presidente de Teldat

"Necesitamos un compromiso del Gobierno similar al del coche eléctrico"

Lleva las riendas de una compañía española líder en Europa en plataformas de internet. Demanda al Estado un apoyo parecido al del sector de automoción y a los empresarios, mayor valor añadido en sus productos para no sucumbir ante China

"Necesitamos un compromiso del Gobierno similar al del coche eléctrico"
"Necesitamos un compromiso del Gobierno similar al del coche eléctrico"

Antonio García Marcos tiene 57 años y lleva una vida dedicado a la tecnología. Aunque asegura que no es lo único que ha ocupado su mente, pues entregó a la música muchos años de su juventud y también a la enseñanza en la universidad. Sostiene que "las telecos son lo que mejor se le da". Es presidente de Teldat, una empresa tecnológica española líder en Europa en fabricación y comercialización de servicios de plataformas avanzadas de internet. Con 25 años de vida, su firma está presente en 35 países.

¿Cómo están viviendo la crisis las empresas de telecomunicación?

Como pueden. Sufrimos igual que todos los sectores, que se han empobrecido un 25%. Las telecomunicaciones no son una excepción. Las empresas de servicios lo sobrellevan mejor porque, aunque hayan bajado su cuota, cuentan con contratos a varios años. Las de producto, como se trata de nuevas apuestas e inversiones, estamos algo peor.

"En China nacen nuevos ingenieros que diseñan tan bien como en Europa. La UE tiene que decidir cuanto antes qué lugar quiere ocupar"

¿Y Teldat en concreto?

Hemos endeudado por primera vez la compañía para hacer inversiones a largo plazo y estamos aprovechando el bache para organizarnos mejor. El ejercicio 2009 fue bueno hasta el segundo semestre, luego el mercado cayó dramáticamente y no se invirtió absolutamente nada. Pero este año lo vamos capeado bien, trabajamos con un presupuesto no muy ambicioso. Se nota que el mercado está repuntando tímidamente.

¿Hay una apuesta del Gobierno por el sector de las telecomunicaciones?

Yo todavía no la veo. La intuyo y me consta que hay interés, pero echo en falta un plan a largo plazo. Se está haciendo más y mejor que lo que se hacía antes. Los planes Avanza e ICO ayudan, pero sus resultados no se están notando como deberían.

¿Qué tipo de ayuda necesitarían?

Hay algo que es obvio: mis clientes importantes son la Administración, los bancos y las operadoras. Si se establecieran complicidades para remar todos en la misma dirección, podríamos alcanzar metas y ser pioneros en ciertas áreas a nivel mundial. En nuestro sector no harían falta subvenciones. Si el Estado se comprometiera a comprar la tecnología al finalizar un proyecto, los bancos darían crédito sin dudarlo. El efecto del compromiso público se está notando en el caso del coche eléctrico. Toda la industria se ha alineado para hacer el mejor del mundo. En nuestro caso costaría menos y, honestamente, me parece que tiene tanto o más futuro que el automóvil.

¿Cómo pueden ayudar a la industria del país los grandes clientes de nacionalidad española como Telefónica, Iberdrola, Endesa, Inditex...?

Son claves. Tenemos la suerte de tener clientes de referencia importantísimos. Cuando viajo por el mundo, da igual donde vaya, si digo que entre mis clientes se encuentran Telefónica o Banco Santander, se me abren las puertas. No me parece provinciano decir que las empresas españolas deberían de comprar material español. Si tienen soluciones viables y baratas en España, ¿por qué buscar en otro sitio?

¿Qué pueden hacer el Gobierno y las empresas para que la fuerza de la industria de China no acabe con el sector?

Vender valor añadido. China tiene una industria de fabricación invencible por muchos motivos. Nosotros mismos fabricamos el 60% en China y el otro 40% en España. En nuestras cocinas diseño el hardware y meto el código, o sea, el valor de mis equipos, y luego lo mando a ese país asiático, donde se fabrica. Pero los chinos están aprendiendo y también juegan a la innovación. Allí nacen ingenieros nuevos que diseñan tan bien como en Europa o EE UU. La UE se ha dado cuenta de que algo tiene que hacer y tiene que elegir cuanto antes qué lugar quiere ocupar y en qué sectores. Nos jugamos nuestro futuro.