El PNV le advierte que se arrepentirá de su decisión

Zapatero defiende la supresión de los blindajes en las empresas

A falta todavía de recibir la aprobación del Senado, la enmienda que suprime los límites a los derechos de voto en las sociedades cotizadas sigue sembrando la polémica. El presidente del Gobierno la defendió ayer en el Congreso como elemento de modernización de las empresas.

Ayer fue la primera ocasión en la que el Partido Nacionalista Vasco tuvo la ocasión de plantear directamente a José Luis Rodríguez Zapatero en un duelo parlamentario su malestar por la futura supresión de los límites a los derechos de voto en las empresas cotizadas, todavía pendiente de ratificación por el Senado.

El portavoz de los nacionalistas vascos, Josu Erkoreka, le reprochó a Zapatero "la nocturnidad" con la que, en su opinión, el Gobierno introdujo esta medida como enmienda a la ley de Auditoría y le advirtió de los riesgos en que incurre.

"Inesperadamente y con todas las agravantes asociadas a la nocturnidad, su grupo registró la enmienda que procedía directamente de La Moncloa. Tenemos un régimen legal que lleva en vigor entre nosotros durante más de medio siglo, no había planteado problemas especiales y, además, había dado en general un buen resultado. Con esta maniobra abre usted una puerta a través de la cual en pocos años entrarán muchos capitales que alterarán el régimen societario de arriba abajo. Espero que entonces no tenga que arrepentirse de lo que ahora está haciendo", le dijo Erkoreka al presidente. El PNV, añadió el diputado, "no acaba de ver dónde se encuentra aquí el interés general. Todo lo contrario, se desprotege claramente al pequeño inversor dejándolo en manos de los tiburones especulativos".

Zapatero, interesado desde un principio en que el recorrido de esta iniciativa por el Parlamento no levantara demasiada polvareda, respondió a Erkoreka que la enmienda responde a un compromiso electoral del Partido Socialista y que, además, "contribuirá a modernizar y mejorar el funcionamiento de las empresas". "Desde luego", dijo el presidente, "evitará determinadas situaciones que no favorecen ni la representación lógica en función de la participación que se tenga en una compañía, ni la entrada de capital en empresas, ni la movilidad de los propios directivos. Va en la línea de todo lo que están apuntando los conceptos más avanzados en relación con el funcionamiento de las sociedades y con el buen gobierno", abundó el presidente.

Zapatero le recordó también al parlamentario vasco que las compañías dispondrán de un año de plazo para adaptarse a la nueva normativa.

Relación distante con el nacionalismo

El respaldo de Convergència i Unió a la supresión de los límites a los derechos de voto ha hecho perder al PNV toda esperanza de poder dar la vuelta a la enmienda que ahora se tramite en la Comisión de Economía del Senado y que el PSOE introdujo durante el paso de la Ley de Auditoría por el Congreso. El respaldo de los nacionalistas catalanes fue condicional ya que el Gobierno admitió los dos requisitos que impuso CiU para poder avalar esta iniciativa: que se dejara fuera de su alcance a las sociedades no cotizadas y que se diera a las compañías el plazo de un año para adaptarse a la nueva normativa.

Desde que se aprobó esta enmienda en el Congreso, las relaciones entre el PSOE y el PNV no han vuelto a ser lo que eran, a pesar de la buena relación personal que existe entre los diputados de ambas formaciones y del esfuerzo hecho por José Luis Rodríguez Zapatero para mantener el hilo directo con el presidente del PNV, Íñigo Urkullu.

En el PSOE, preocupa la posición que puede mantener el PNV en la próxima negociación de los Presupuestos de 2011.