'Edad de oro': transición y oportunidad
En 2001, Theodor Roszak, historiador y sociólogo estadounidense, publicó The Longevity Revolution. As Boomers Become Elders (La revolución de la longevidad. Cuando los niños del baby-boom envejecen), un libro visionario escrito por su autor después de atravesar un grave problema de salud. "Cuando superé aquella crisis, que habría acabado con la vida de nuestros padres y nuestros abuelos, me di cuenta de que todavía podría vivir veinte o treinta años más", comentó a un familiar. Es un ejemplo de toda una generación que se encuentra en desarrollo: la de las personas que entran en la tercera edad con la firme intención de hacer de esta una nueva experiencia de vida positiva.
No es casual que Roszak se centrara en el envejecimiento de los niños del baby-boom. Las personas que nacieron entre 1946 y 1964 constituyen un grupo cuyos primeros integrantes llegan ahora a la jubilación. Roszak se dio cuenta de que la mencionada transformación imprimiría cambios fundamentales en la realidad del siglo XXI. Cambios marcados por el descenso a escala mundial de las tasas de fecundidad y por el hecho de que la esperanza de vida se haya duplicado en 150 años. Si en 2010 las personas con más de 60 años sumarán 750 millones, dentro de 40 años serán más de 2.000 millones, es decir, uno de cada cinco seres humanos. En ese momento, la población de más de 65 años superará en número a la de menos de 25 años. Una novedad en la historia de la humanidad cuyo alcance es aún subestimado hoy en día.
Pero lo verdaderamente novedoso respecto a los niños del baby-boom es que probablemente integran la generación con más estudios que se ha conocido jamás, una generación activa y acostumbrada a un nivel de vida asociado a las nuevas tecnologías. Sin olvidar que, debido a los gloriosos treinta, serán los jubilados con mejor situación financiera. En este contexto, se abren amplias perspectivas para los inversores, en la medida en que la población cada vez más numerosa de la Edad de oro va a representar un mercado con necesidades específicas que las empresas se esforzarán por satisfacer con productos y servicios adaptados.
El ámbito de la salud (biofarmacia, tecnologías y servicios sanitarios) es el más afectado. En este universo, numerosas empresas han integrado ya esta transformación, con productos y tecnologías dirigidos a luchar contra las enfermedades asociadas a la vejez. El segmento de la salud y las tecnologías médicas para las personas de edad avanzada es prometedor. En su informe de 2008, Smith & Nephew subraya que opera en mercados con una fuerte tasa de crecimiento, impulsados por el envejecimiento demográfico y las tecnologías que permiten a los pacientes vivir más años con buena salud. Los informes de Medica no son muy diferentes: esta sociedad francesa especializada en la atención sanitaria a personas de edad avanzada, salió a Bolsa hace poco y registra un aumento de su actividad de más de un 24% anual de media desde el año 2000.
Hoy en día existen compañías financieras cuya actividad va dirigida únicamente a las personas de edad avanzada, a las que presentan ofertas de planificación de la jubilación o soluciones fiscales específicas. La telefonía móvil ha comprendido que orientarse hacia las personas de más edad puede ser interesante. Así, una pequeña empresa sueca ha adaptado sus dispositivos a las personas mayores, dotándolos, simplemente, de teclas más grandes y su capitalización bursátil se ha disparado. El operador francés SFR prevé sacar al mercado teléfonos que dispongan de un botón de pánico, que estará vinculado a infraestructuras médicas. Ya existen posibilidades de combinar, a través del teléfono, la geolocalización y la monitorización a distancia de las funciones vitales.
Estos avances médicos y tecnológicos de importancia representan hoy en día una oportunidad real de trabajar en pro del bienestar de las personas mayores. Y, sin la menor duda, los inversores también saldrán ganando. Más, a medio plazo, muchos otros sectores económicos deberían sacar provecho de esta tendencia demográfica, como el de servicios financieros, el inmobiliario, el de ocio y el de nuevas tecnologías.
Aziz Nahas. Responsable de gestión de renta variable y de LO Funds-Golden Age de Lombard Odier